La Policía Local de Alcañiz arrestó, la madrugada del miércoles al jueves, a un hombre de nacionalidad rumana por un presunto delito de violencia de género.
Según testigos presenciales, los hechos ocurrieron en torno a las 2.30, cuando dos personas, al parecer rumanas también, acudieron a las dependencias policiales pidiendo auxilio de un hombre que les perseguía y amenazaba con un cuchillo de grandes dimensiones. Una de ellas podría haber mantenido una relación sentimental con el presunto agresor. Tras tocar el timbre repetidas e insistentes veces, fueron refugiadas en el interior del edificio. En el momento en el que los agentes salieron a la calle para comprobar qué pasaba, el presunto agresor pasó corriendo desde la calle Ángel Ruiz en dirección hacia la plaza de España con algo en la mano que, efectivamente, parecía un arma blanca.
Los policías corrieron tras él, quien se deshizo del cuchillo frente al Ayuntamiento. Siguió corriendo calle Mayor abajo, a pesar de los requerimientos de los agentes que le ordenaban que se detuviese. Finalmente, los policías le dieron alcance a la altura de la plaza de Cabañero. Aún así, el detenido intentó zafarse de ellos una vez más y huir, aunque pudieron reducirle y esposarle.
Los denunciantes narraron que les había abordado en las proximidades de ese mismo punto y que, ante lo cerca que se encontraban de las dependencias policiales, decidieron correr hasta ellas para pedir ayuda, subiendo por la calle Palomar mientras su amenazante perseguidor les seguía con actitud agresiva.
Afortunadamente, cosa poco habitual en los últimos meses, en la noche de autos se encontraban de guardia tres agentes de la Policía Local, según relataron vecinos de la zona. Ese hecho fue vital para evitar que esta amenaza se materializara acabando en tragedia y lograr identificar, reducir y detener al presunto agresor.
Y es que, casualmente, en el momento en el que las dos personas se presentaron en el cuartelillo, los agentes que debían hacer la ronda en el coche patrulla todavía estaban allí y se disponían a abandonar las dependencias policiales tras haber finalizado el descanso del “almuerzo”.
Sin restos de alcohol ni drogas
Tras el arresto, en el lugar de los hechos se personaron dos parejas de agentes de la Guardia Civil. A partir de ese momento, fueron ellos quienes se hicieron cargo del caso al tratarse de una presunta agresión.
Antes, el detenido fue trasladado a pie hasta el calabozo de la plaza de España. Durante el corto trayecto, también se recuperó el arma blanca, que el presunto agresor arrojó al suelo. Posteriormente, y tras ser objeto de un chequeo médico en el Hospital Comarcal de Alcañiz por parte de los médicos que se encontraban de guardia esa noche, y en el que se comprobó que había actuado con total uso de sus facultades mentales y sin encontrarse bajo los efectos del alcohol u otra clase de droga o narcótico, pasó a disposición judicial.
Los agredidos también fueron reconocidos por los facultativos, aunque no presentaron lesiones de ningún tipo y fueron dados de alta inmediatamente.
Al cierre de esta edición, el presunto agresor permanecía retenido en los calabozos de la Policía Local de Alcañiz en espera de ser juzgado.
En la vista se podrá contar con la declaración de un testigo presencial que, tras la detención, acudió a las dependencias policiales para narrar su versión de los hechos.




