Uno de los hoteles más singulares del Matarraña ha salido al mercado. El Mas de la Costa, en Valderrobres, se vende por cuatro millones de euros, según el anuncio publicado en el portal inmobiliario Idealista. La propiedad incluye un complejo hotelero de alrededor de 2.100 metros cuadrados construidos sobre una finca de unas 23 hectáreas.
El establecimiento cuenta con 17 habitaciones, distribuidas entre siete suites, ocho habitaciones superiores y un apartamento privado de dos dormitorios. A ello se suman un spa, una gran piscina exterior, biblioteca, salón-comedor con chimenea, recepción y cocina profesional, además de diferentes dependencias técnicas.
El complejo está formado por cinco edificios contiguos. Entre ellos se encuentran una antigua masía, establos y un granero de unos 200 años de antigüedad, todos ellos rehabilitados para adaptarlos al uso hotelero.
Una finca rodeada de olivos y almendros
Uno de los principales atractivos de la propiedad es su entorno. Frente a los edificios se extienden campos de olivos centenarios, almendros y diferentes árboles frutales, con las montañas del Matarraña al fondo.
La parcela alcanza aproximadamente los 230.000 metros cuadrados, lo que proporciona un elevado grado de privacidad y permite que el establecimiento quede integrado en plena naturaleza. Los edificios están además rodeados por jardines y terrazas con vegetación autóctona.
En el interior, las habitaciones y zonas comunes se venden amuebladas y decoradas con materiales y piezas de alta gama. El anuncio inmobiliario destaca muebles de teca de estilo colonial, camas de la firma suiza Elite, ropa de cama de Frette, lámparas de cristal de Murano y mobiliario de la firma italiana Giorgetti, además de diferentes obras y piezas artísticas.
Abrió en 2015 tras una inversión millonaria
El Mas de la Costa abrió sus puertas en 2015 después de una importante rehabilitación de la antigua masía y de los edificios anexos. La inversión para poner en marcha el establecimiento rondó los 4,5 millones de euros. Un año después, en 2016, recibió el Premio Roca a la Iniciativa Hotelera como mejor hotel vacacional de montaña, consolidándose como uno de los alojamientos de mayor categoría del Matarraña.
Sin embargo, en 2024 sus propietarios decidieron reducir de forma drástica la actividad debido a las dificultades para mantener el complejo abierto durante todo el año. Entre los problemas señalados entonces figuraban las pérdidas económicas, la baja ocupación en determinados periodos y las dificultades para encontrar una plantilla estable, que debía situarse entre 12 y 15 trabajadores.
Ahora, dos años después, el establecimiento busca nuevo propietario por cuatro millones de euros, una cantidad inferior a la inversión realizada inicialmente. El anuncio plantea tanto la continuidad del inmueble como hotel boutique de lujo como su posible transformación en una gran residencia privada donde albergar a varias generaciones.







