Una red humana de la que han formado parte medio millar de personas en sus 15 años de trayectoria, hace posible conocer la evolución de la flora que nos rodea y qué especies vegetales son las más vulnerables. Es el legado del proyecto 'Adopta una Planta' impulsado por el Instituto Pirenaico de Ecología. Parte de sus integrantes -entre ellos, 30 turolenses- se dieron cita el pasado fin de semana en Castelserás, haciendo honor a la tierra del ilustre botánico Francisco Loscos. La localidad celebra este año el bicentenario de su nacimiento y esta fue una más del catálogo de actividades programadas.
El encuentro, bajo la organización del ingeniero agrónomo Javier Carela, en colaboración con el grupo de trabajo local por el bicentenario de Loscos y el Ayuntamiento, reunió en torno a un centenar de colaboradores del proyecto y a alguno de los botánicos más destacados de Aragón. Durante la jornada del sábado, en su primera visita a la localidad bajoaragonesa, pudieron conocer el entorno y su flora, además de exponer los resultados del proyecto. La iniciativa, que fue reconocida con el Primer Premio de Divulgación Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC, tiene en seguimiento 225 sitios con plantas o hábitats, 207 especies concretas. La red se extiende a 350 poblaciones en Aragón.
En la provincia de Teruel, unas 30 personas están involucradas en el proyecto, cada una asociada a un sitio en seguimiento entre yeseras, saladas, gotiales, toberas y tremedales o montañas. Las orquídeas, gencianas, plantas carnívoras, alfileres o relojillos de pastor, entre otras, son solo algunas de las especies monitorizadas por la red de colaboradores. «Hacemos una monitorización de las poblaciones de plantas y hábitats de interés, bien porque son amenazadas, raras o vulnerables. Somos como los centinelas y las observamos cada año, las contamos con un método científico 100%», explicó Begoña García, coordinadora del programa 'Adopta una Planta' e investigadora científica del Instituto Pirenaico de Ecología.
Aunque a nivel autonómico la red la conforman más de 200 colaboradores fijos, entre APNs y botánicos aficionados, esta se puede extender a los 500 por los grupos humanos que estos conforman en el trabajo de campo. Incluso muchos de los integrantes vienen de mundos "completamente diferentes" a la botánica, pero son apasionados de la materia. Todos ellos actúan de forma autónoma, contando con una formación previa sobre la metodología del proyecto, para posteriormente enviar sus datos al Instituto, donde se procesan.
El APN José Antonio Bardají "ha adoptado" tres plantas en seguimiento: célula loscosi, limonim estenfilium y bella áspera-, en este caso como parte de su labor profesional. "Por ejemplo la primera se encuentra en la población en la reserva natural de Las Saladas de Chiprana, que en teoría es donde Loscos cogió los ejemplares para identificar esta especie. Todos los años tenemos tres parcelas que delimitamos. Hacemos un conteo de las plantas que nacen y que llegan a fructificar", detalló Bardají. Se trata de unos estudios "a largo plazo", tal como explica el APN, que permite contar con el modelo de desarrollo de la especie en cuestión. Dos de las especies que monitoriza están catalogadas como "vulnerables", y las tres están protegidas.
«Desterrar» la sabiduría popular
Desde el grupo de trabajo en torno al bicentenario de Loscos hacen un balance muy positivo de toda la actividad generada en torno al legado de su ilustre vecino. "El común de la gente desconocemos la riqueza con la que contamos en nuestro entorno. Actualmente se ha desterrado esa sabiduría popular", lamenta Gregorio Paricio, uno de los integrantes del grupo de trabajo. De ahí la importancia de este tipo de proyectos, "muy importantes" desde el punto de vista social, además de científico. "Hay que poner en valor el amor por la flora y su aprovechamiento integral", destacaron desde el colectivo, que más allá de la programación por el bicentenario se mantendrá en el tiempo con otras iniciativas.
El mismo objetivo de potenciar la figura de Loscos y colaborar con todas las iniciativitas tiene el Ayuntamiento. De hecho, este año se ha conseguido reabrir el museo dedicado a los botánicos Loscos y Pardo Sastrón, aunque con aperturas puntuales con cita previa. "Estamos en negociaciones para poder abrirlo de una forma más pautada a partir del año que viene con la colaboración de alguna asociación", adelantó la alcaldesa Pilar Arellano. "Estamos muy contentos y orgullosos de que Castelserás pueda ser parte de estos encuentros científicos en torno a la botánica", destacó.
Este evento en concreto fue posible gracias a la implicación del alcañizano e ingeniero agrónomo, Javier Carela, quien también forma parte del Instituto Pirenaico Ecológico. "Son los científicos los que nos hacen ser parte importante del proceso y nos convierten en sus instrumentos. Cuando salimos al campo nos sentimos útiles. Poder sentirte útil con algo que te apasiona es algo precioso", subrayó.
Los visitantes pudieron disfrutar también de una exposición de fotografías del propio Carela. Hubo almuerzo y convivencia, además de visita al museo Loscos. Para cerrar la jornada se pudo disfrutar de un trayecto por el Barranco Fondo, a la altura del llamado Refugio de Torrevelilla.
Este año el proyecto 'Adopta una planta' cuenta con una decena de nuevos equipos, todos ellos jóvenes, lo que denota el éxito del proyecto en el relevo generacional. «Les estamos pidiendo que hagan este trabajo 10 años seguidos o más. Muchos no quieren desprenderse de sus plantas, pero cuando toca se busca relevo para seguir monitorizando la especie en seguimiento», aseguraron.












