La Asociación de Autismo Bajo Aragón Matarraña (BAM) organizará este verano actividades en la piscina para los niños con autismo y de respiro para las familias. Es uno de los últimos avances de la agrupación que esta semana ha presentado sus objetivos en dos sesiones abiertas al público en Valderrobres con un acto el lunes, y en Alcañiz con otro el miércoles en el Liceo, con la sala balcones llena.
También expusieron sus reivindicaciones, entre ellas, disponer de acceso estable a la atención de terapia ocupacional, que es el profesional que ajusta el diagnóstico; o la consecución de un aula TEA (Trastorno del Espectro Autista) en el Matarraña. Este espacio evitaría tres horas de trayecto diario a niños de corta edad al colegio Gloria Fuertes de Andorra, cuya directora también participó en las dos sesiones de explicación. «El 40% de nuestro alumnado es autista y ellos nos enseñan a ver la vida con otros ojos, pero es un reto para familias y para quienes trabajamos con ellos a diario», dijo Lola Oriol. Alabó la creación de la asociación y la forma de proceder trabajando junto a escuela, familias y sanidad sin separarse.
La asociación se creó hace dos años ante la falta de auxiliares en las aulas. Varias familias se unieron para dar acompañamiento e información a otras en el momento de recibir el diagnóstico, «un camino que ninguna familia debe transitar en soledad». Entre sus propósitos también está el de concienciar a la sociedad en general. «Muchos estímulos de luces o ruidos, depende del niño, pueden derivar en un colapso que no debe entenderse con mala educación o rabietas. Cada vez hay más sensibilización, pero queda mucho por hacer y en ello estamos», dice el presidente, Carlos Ollés, que también pasó por los micrófonos de Radio La Comarca donde visibilizó la labor del BAM en el territorio.
En la actualidad acogen a una veintena de familias y siguen creciendo. También aumentan en número de socios y de iniciativas sociales por la causa. No tienen sede física, sino que disponen de locales municipales en la localidad en la que son requeridos porque llegan a todas las comarcas del territorio a través del apoyo de otras asociaciones e instituciones. «Las colaboraciones han sido el motor para llegar hasta donde estamos y podremos ofertar esas actividades de ocio para los niños en verano y de respiro para las familias», apunta.
La asociación insiste en que el autismo es una condición y no es una enfermedad, por lo que no tiene cura. «La visibilización es importante y en pueblos pequeños también se siente mayor protección porque todo el mundo te conoce», apunta Ollés.
La Asociación BAM está presente en su web (www.autismobam.org) y redes sociales desde donde difunden información, actividades y donde siempre está disponible la opción de asociarse con un cuota de 20 euros anuales.
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