"¡Mira qué vistas!", dicen mientras suben la persiana y sonríen. El día ha salido nublado, ha llovido pero hasta las nubes tienen algo especial tan blancas y mullidas. El sol las atraviesa y, efectivamente, Alcañiz se despliega a los pies del colegio de La Inmaculada. El edificio que corona el inicio de la avenida Aragón no pasa desapercibido. Es enorme y ha albergado mucha vida a lo largo de más de un siglo de actividad. Y lo sigue haciendo porque a diario pasan por las instalaciones más de 300 personas entre estudiantes desde Infantil a Secundaria, hasta profesorado, docentes y las hermanas de la congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa de Ana. Este día que avanzaba nublado era el miércoles 16 de octubre y, mientras admiraban las vistas, las hermanas Andresa Per e Isabel Martínez aguardaban con expectación a que llegase el viernes. Esa tarde celebraron una eucaristía en la excolegiata Santa María La Mayor para todo Alcañiz, la ciudad de la que se despiden porque «la falta de vocaciones» no deja relevo generacional en la congregación. Durante días estuvieron preparando una misa de acción de gracias hacia la ciudadanía e invitaron a todo el mundo que quiso acudir.

Con su marcha se van las últimas religiosas de Santa Ana, a las que cariñosamente todo el mundo se refiere como Las Anas, que quedan en la capital bajoaragonesa, pero el colegio va a continuar sin cambios. "Todo seguirá tal cual con los programas educativos y proyectos solidarios como se están llevando a cabo", asegura la hermana Patricia Mora, natural de Costa Rica donde nació en 1964. También será trasladada aunque continuará ligada al centro. Seguirá ocupándose de administración, solo que lo hará desplazándose a diario desde Caspe, su nuevo destino. Tanto la hermana Andresa como la hermana Isabel "se han ganado su retiro" y marchan a vivir a Zaragoza con más religiosas de la congregación entre las que hacerse compañía. Las dos nacieron en 1935 y, como ellas mismas dicen, "somos más alcañizanas que de nuestros pueblos", ríen. Andresa procede de Codos, en Zaragoza; e Isabel, de Fitero, en Navarra. La primera ha enseñado a cientos y cientos de alcañizanos a leer y escribir, y la segunda ha hecho lo propio con la música. Primero a chicas y con el tiempo también a chicos cuando el colegio se convirtió en centro mixto. No son pocas las personas que asocian a la hermana Isabel con una guitarra. Ahora se apoya en un andador porque va "mucho más segura" o se apoya en Andresa en algún paseo breve por Alcañiz.
"Mira si hay habitaciones… y todas vacías", advierten. Ese mismo último piso desde donde se abren unas vistas privilegiadas está vertebrado por un corredor tan largo que incluso hace algo de curva. A derecha e izquierda hay decenas de cuartos que un día estuvieron ocupados. Calculan que llegaron a ser casi una treintena de hermanas conviviendo en los años de esplendor. "Ellas se encargaban de todo, desde impartir todas las clases hasta llevar la cocina y el comedor… De todo", apunta la hermana Patricia. "Llegó a haber este número porque, además de las del colegio, estaban las que se ocupaban de atender en el Hospital. Vivían en zonas separadas del edificio porque llevaban turnos diferentes de trabajo", explica.
146 años de historia en Alcañiz
Abrir un colegio fue el paso natural a su labor hospitalaria. Las hermanas llegaron a Alcañiz en 1878 para encargarse del Hospital Municipal de San Nicolás de Bari, donde en un espacio anexo se inauguró la conocida entonces como Escuela gratuita donde ya empezaron con las primeras enseñanzas. La buena aceptación hizo que el siguiente paso fuese la apertura de un colegio y el 8 de diciembre de 1883 se inauguró el colegio de La Inmaculada de Alcañiz. No fue hasta 1912 cuando se trasladó a la ubicación actual en la avenida Aragón con entrada por calle Blasco, donde siempre hay niñas y niños esperando a entrar a clase o saliendo tras la jornada y esta estampa perdurará muchos años. Es el deseo de Las Anas.
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muchas gracias por vuestra labor , siempre agradecidos.
OOHHH, que pena. Tengo 79 años y me llevaron a ese colegio con 6 añitos y siempre he guardado un grato recuerdo de mi paso por esa institución. Cuanta cultura ha salido de esas paredes y cuantas personas, hoy relevantes habrán a prendido a leer y escribir allí. Mi mas grato recuerdo y agradecimiento para LAS ANAS.
La hermana Andresa, uno de los pocos recuerdos buenos que tengo de ese colegio
Tengo grandes recuerdos de mi paso por esas aulas para estudiar Bup. Estoy agradecida por todo lo que me enseñaron y por las grandes amistades que allí conocí y que casi 50 años después, sigo conservando.
Un abrazo para las hermanas.