El Centro de Interpretación de la Naturaleza de Villarluengo fue este fin de semana la sede de la jornada 'Arte y arquitectura en Villarluengo. Desde la creación a la difusión digital'. Los vecinos de la localidad llenaron la sala para conocer más detalles sobre el patrimonio histórico y artístico de Maestrazgo.
La apertura de la sesión fue de mano de Jorge Martín Marco, doctor en Historia del Arte y miembro de TRAZA, grupo de investigación dedicado al estudio del arte medieval y moderno en Aragón. El alcañizano expuso los resultados de su trabajo de investigación sobre el patrimonio de la localidad, tanto el desaparecido, como el conservado. Sus aportaciones, sobre la evolución arquitectónica del municipio entre los siglos XVI y XVIII, ha permitido recuperar información inédita sobre construcciones como la iglesia parroquial, el ayuntamiento y el antiguo convento. Así, entre otras cuestiones, expuso datos sobre la construcción de puentes, fuentes, la casa consistorial, la ampliación de la iglesia, obras en el convento de Montesanto o la realización de la ermita de San Bartolomé.
«Es importante que podamos arrojar luz a todo ese Patrimonio que ya no existe y también al que conservamos porque es una forma de darle valor y garantizar que no se pierda», explicó el historiador del arte alcañizano. Igualmente, Martín aseguró que Villarluengo, a pesar de no ser tan conocido como otras localidades del territorio como pueda ser Mirambel, conserva grandes muestras de arte en su iglesia y en sus ermitas que, por suerte, se salvaron de la devastación de la Guerra. «Hay muchos elementos en pie, pero nos quedaba pendiente toda la labor de archivo: conocer quienes trabajaron allí, poner fechas, nombres y apellidos…La investiganción puede servirnos para difundir los hallazgos que tenemos, pero también para proteger y explicarle a la gente la importancia que tienen los edificios que ven en su día a día», enumeró el investigador.
La segunda intervención fue la del arquitecto Pepe Hernández, descendiente de Villarluengo y socio fundador de Virtuarch Studio, que mostró la aplicación de las últimas tecnologías –vuelo de dron o fotogrametría, entre otras– en la conservación de edificios, utilizando, como ejemplos, la ermita de San Cristóbal y las ruinas de Montesanto de Villarluengo.
Además, Hernández hizo partícipes a los presentes con unas gafas de 3D para que pudieran ver los ejemplos de su localidad. La jornada, al final, consiguió su objetivo de mostrar cómo la unión de las investigaciones en patrimonio con la aplicación de las nuevas tecnologías sirve para conocer, conservar y difundir nuestro pasado de la mejor forma.








