El eclipse total de Sol del 12 de agosto deja un recuerdo sin precedentes que se vivió a lo grande por todo el Bajo Aragón Histórico. Miles de personas entre vecinos y visitantes se dispersaron por diferentes puntos del territorio para disfrutar de un fenómeno astronómico único y que no se vivía desde el año 1905. Quienes llegaron lo hicieron desde diferentes puntos de España, pero también desde otros países. Destacó el medio centenar de turistas que llegaron desde Hong Kong hasta Motorland, uno de los cuato puntos oficiales del Gobierno de Aragón. En el resto de Alcañiz y territorio, la gran mayoría procedían de Francia, Estados Unidos, Alemania, Polonia o Italia.
Afortunadamente, todo transcurrió sin incidencias a pese al gran número de visitantes. Desde el Gobierno de Aragón valoran el éxito de «una operación que ha requerido meses de planificación, coordinación institucional y trabajo preventivo», y que ha puesto a la provincia de Teruel en el mapa.
También se celebró el resultado desde las asociaciones astronómicas del territorio, las cuales confían en que el interés por la astronomía crezca en el territorio gracias al eclipse. «En estos últimos meses hemos realizado 17 actividades divulgativas en torno al eclipse, y ya hemos ganado miembros de la agrupación. Entendemos que es un crecimiento que continuará», valoró Juan Antonio Mir, presidente de la Asociación Agrupación Astronómica en el Bajo Aragón.
Desde la Asociación Gamma Astronomía de Caspe insisten en que lo que se vivió supone «una carta de presentación para el Bajo Aragón» que ahora tiene que aprovecharse. «Hemos demostrado que no solo se puede venir hasta aquí para ver un eclipse, sino para disfrutar de nuestros cielos, que están muy bien», añadió David Miranda, presidente de la asociación.
Los presidentes de ambas asociaiones coinciden en que lo vivido superó las expectativas y despertó todavía más interés por mirar al cielo. «Todavía tengo la piel de gallina. Fue una tarde-noche inolvidable», resume Mir. En su caso observó el fenómeno desde la Vuelta de Febrero, en las inmediaciones de Alcañiz, desde donde disponía de una panorámica en la que se recortaban el Castillo, el Parador y la iglesia sobre el horizonte. Muy cerca, el Cabezo del Cuervo también se llenó de personas que habían elegido este punto por su buena visibilidad.
Sin embargo, por encima de los detalles astronómicos, el presidente de la agrupación alcañizana se queda con la reacción de quienes compartieron la observación. «Aplausos, gritos, lloros… Fue una experiencia colectiva de emociones que va a ser difícil de olvidar», explica. Tras meses ofreciendo charlas y actividades divulgativas, reconoce que ninguna explicación previa puede compararse con vivir una totalidad en primera persona.
La escena se repitió en Caspe, donde el polígono El Portal se convirtió en uno de los grandes puntos de encuentro para contemplar el eclipse. Miranda destaca que la localización terminó llena de socios, aficionados, vecinos de la comarca y numerosos visitantes llegados de fuera.
La asociación desplegó al menos una decena de equipos, además de cámaras fotográficas y distintos tipos de telescopios. Algunos permitieron observar el Sol mediante filtros específicos y otros, como los de hidrógeno alfa, mostraron detalles de su superficie. Aun así, Miranda reconoce que, llegado el momento decisivo, la fotografía pasó a un segundo plano. «Me quedo más con la parte emocional, con ese momento de ver el disco solar completamente ocultado», asegura.









