La conciliación sigue siendo uno de los puntos clave para atraer a nuevos pobladores y conservar a los existentes. Cada vez son más los municipios que abren una escuela infantil para garantizar una solución para los padres que tienen hijos pequeños y trabajan fuera de casa. Estos espacios, la mayoría conveniados con la DGA, suponen un gran beneficio para las familias. En muchos casos, la existencia de estos centros educativos para menores de 0 a 3 años alivia la necesidad de trasladar a los niños hasta las cabeceras comarcales que hasta hace unos años eran los únicos municipios donde se encontraban.
Así, actualmente, entre el Bajo Aragón Histórico y Cuencas Mineras hay 42 escuelas infantiles que se encargan de la educación y del cuidado de los menores de 0 a 3 años del territorio. Según el reparto por comarcas, dos de ellas están en Andorra-Sierra de Arcos, doce en el Bajo Aragón -cuatro solo en Alcañiz-, cinco en el Bajo Aragón-Caspe, cuatro en el Bajo Martín, otras tantas en el Maestrazgo, 12 en el Matarraña y tres en Cuencas Mineras. A todas ellas, hace falta sumar otros recursos que se están implantando en el medio rural como las aulas de dos años en los mismos centros educativos -instauradas en Oliete, Samper de Calanda, Muniesa y Escucha- y las recién inauguradas casas de infancia. Impulsadas por la DGA, la primera de ellas se ha puesto en marcha en Aliaga. Aunque está previsto que a lo largo de 2025 entren en funcionamiento al menos otras 18, ninguna de ellas estará en el Bajo Aragón Histórico.
‘Sagalets’ como ejemplo
Pese a que establecer este tipo de servicios resulta complicado en los pueblos más pequeños, el Matarraña ha encontrado una solución. La escuela infantil ‘Sagalets’, gestionada por la Comarca, cuenta con 10 aulas repartidas en toda la zona. «Tenemos 12 técnicos que, además de atender a los niños, se reúnen una vez por semana para diseñar los proyectos y poder funcionar como si fueran un CRA», explica Fernando Camps, presidente comarcal. El modelo se está estudiando para ser replicado en otras comarcas.
«No es una competencia nuestra ,pero entendemos que es la única forma de llegar a las zonas más pequeñas», añade. La escuela se financia con un convenio con DGA que aporta 225.000 euros y los 2.000 euros que añade cada uno de los ayuntamientos implicados. Según los datos de enero, actualmente las 10 aulas del centro atienden a 45 alumnos y solo uno de ellas, la de Valdeltormo, continúa cerrada por falta de alumnos. Aun así, el centro todavía tiene capacidad para 79 menores más, en total son 124 plazas que se distribuyen entre 10 municipios de la comarca.
Castellote apunto de estrenar aula
Castellote es una de las últimas localidades que ha necesitado ofrecer a sus vecinos una escuela infantil. El municipio, de apenas 460 habitantes, decidió en mayo del pasado año que necesitaba este espacio para poder conciliar. «Estamos teniendo nacimientos y hay tres niñas que tienen que ir al pueblo de al lado en coche para ir a la escuela», explica Raquel Benedí, alcaldesa del municipio.
La implicación del Ayuntamiento y una línea del FITE han permitido hacer realidad el proyecto. «Nos lo concedieron el 30 de diciembre y ahora estamos en el proceso de adjudicar la obra y habilitar una de las aulas para los niños», añade la primera edil. Según los plazos que maneja el consistorio, el espacio debería ponerse en marcha el próximo mes de abril, cuando estas terminen y reciban el visto bueno de DGA, se firmará el convenio para que un profesor se haga cargo del servicio. La previsión es tener un aula con capacidad para 10 alumnos, la ratio máxima permitida. Desde el municipio la noticia se ha recibido «con ilusión y alegría». «La gente pregunta mucho cuando se va a poner en marchar y ya hay varias familias que sabemos que están interesadas», concluye Benedí.
Mirambel al límite
No todos los pueblos son ejemplo de una política eficiente en cuanto a educación de 0 a 3 años. En el caso de Mirambel, en el Maestrazgo, que hace apenas unos meses saltaba al foco nacional y protagonizaba un inusual 'baby boom' con al menos tres parejas esperando un bebé y otros tantos de menos de un año con la consecuente rehabilitación de un espacio en que el abrir una escuela infantil, hasta el momento no necesitada. Ahora, tras los gastos y con el espacio en marcha con seis niños matriculados, el Ayuntamiento no puede hacerse cargo del sueldo de la profesora.
«Estamos esperando una subvención de DGA que no llega, pero mientras tanto nosotros estamos pagando el sueldo de la persona que trabaja en la escuela infantil y para un pueblo que apenas tiene 100 habitantes, la verdad es que nos resulta muy duro», explica Mª Carmen Soler, alcaldesa de la localidad. El sueldo no es el único gasto que ha tenido que asumir el consistorio, sino que durante el año pasado también tuvieron que sufragar el coste de la rehabilitación y del mobiliario. «La pasada legislatura tuvimos ayudas de Europa, pero ahora ya nos están llegando», añade.
Soler asegura que el Ayuntamiento no se plantea dejar este servicio. «Este tipo de infraestructuras hay que hacerlas cuando son necesarias, teníamos varios niños en el pueblo y parejas que necesitaban el servicio, no podíamos retrasarlo porque los niños crecen», concluye la alcaldesa. Según DGA, los fondos que espera el consistorio provienen de fondos MRR (Mecanismo de Recuperación y Resiliencia) que todavía no han sido transferidos desde el Ministerio de Educación a las arcas autonómicas y que estos serán transferidos a los municipios en cuanto lleguen.











En Híjar desde luego apoyan poco la conciliación… Entre lo tarde que se entra y lo pronto que hay que ir a buscar a los niños… y ya no digo nada del «horario de verano»…. Conciliación… 0…
¿En Alcañiz hay 4 aulas?? Dóndeeeeee???