El balón oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 es el Trionda, un diseño que combina innovación tecnológica, con Conn, y un fuerte simbolismo cultural con sus tonos rojos, verdes y azules en homenaje a México, Canadá y Estados Unidos, los tres países anfitriones del torneo. Se trata del decimoquinto balón que Adidas ha fabricado para la mayor cita del fútbol mundial y en uno de ellos estuvieron detrás las manos de decenas de vecinos de Nonaspe, y otros pueblos del Bajo Aragón-Caspe.
El Telstar Durlast del Mundial de Alemania de 1974. Uno de los símbolos más reconocibles del fútbol mundial fue creado en el territorio bajo aragonés para un torneo en el que brillaron leyendas como el neerlandés Johan Cruyff, el alemán Franz Beckenbauer, el polaco Grzegorz Lato o el argentino Roberto Perfumo.
Aunque los balones oficiales del Mundial de 1974 llevaban la inscripción «Made in France», los testimonios conservados en la comarca apuntan a que parte de su proceso de confección se desarrolló en localidades como Nonaspe, donde el trabajo artesanal del cosido formaba parte de la vida cotidiana de muchas familias.
Del cosido doméstico al Mundial de Cruyff: así nació un balón histórico
A comienzos de la década de 1970, la fabricación de balones era un proceso muy diferente al actual. Los modelos utilizados en el Mundial de Alemania 1974, entre ellos el célebre Adidas Telstar Durlast, se confeccionaban mediante un laborioso trabajo artesanal. Cada balón estaba formado por 32 paneles de cuero sintético, 12 pentágonos negros y 20 hexágonos blancos, que debían ser cosidos a mano con precisión para garantizar su forma esférica y su resistencia.
Parte de ese trabajo se realizaba en el Bajo Aragón-Caspe. En Nonaspe y otras localidades de la zona, numerosas familias participaban en la producción de balones desde sus propias viviendas. El sistema era sencillo pero exigente: los materiales llegaban a través de encargados locales que distribuían las piezas y posteriormente recogían los balones ya cosidos para continuar con las siguientes fases del proceso industrial.
Uno de aquellos responsables fue Enrique Vallespí, «lo Guarnicioner», encargado de repartir y recoger los balones que cosían los vecinos de Nonaspe. Su testimonio ha sido clave para identificar como procedente de la zona un balón original del Mundial de 1974 recientemente incorporado a la colección del Museo Etnológico de Nonaspe.

Las costuras se realizaban completamente a mano, panel a panel, siguiendo patrones muy estrictos. La calidad del trabajo era fundamental: cualquier error podía afectar al comportamiento del balón durante el juego. Por ello, el cosido requería habilidad, experiencia y muchas horas de dedicación. Para numerosas familias de la comarca supuso además una importante fuente de ingresos complementarios.

Aunque los balones mundialistas de 1974 llevaban la inscripción «Made in France», la memoria industrial conservada en Nonaspe sostiene que parte de su elaboración pasó por las manos de trabajadores de la comarca. Un trabajo silencioso y anónimo que terminó viajando hasta los estadios alemanes donde figuras como Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, Johan Neeskens o Paul Breitner, entre otros, disputaron uno de los campeonatos más recordados de la historia del fútbol.
Más de medio siglo después, aquel balón no solo representa una revolución técnica en la historia del deporte, sino también el recuerdo de una actividad artesanal que conectó a un pequeño pueblo aragonés con el mayor escaparate futbolístico del planeta.
El balón oficial donado al Museo Etnológico de Nonaspe
La historia se conserva y se amplía gracias a una donación recibida hace pocos años por el Museo de Nonaspe. En el verano de 2023 una familia procedente de Cuenca visitó el museo durante una estancia en la casa rural Cal Antoniet, coincidiendo con la recreación histórica de la Batalla del Ebro que se celebra anualmente en la vecina localidad de Fayón.
Durante la visita guiada, los visitantes se detuvieron en el espacio dedicado a las pelotas que durante décadas se cosieron en Nonaspe y en otros municipios cercanos. Allí conocieron una historia poco conocida fuera de la comarca: los balones utilizados en el Mundial de fútbol de 1974 fueron confeccionados con la participación de vecinos y vecinas de la zona.
Aquella explicación despertó su curiosidad. Días después, la familia hizo llegar una fotografía de un balón oficial del Mundial de Alemania 1974 para confirmar si realmente podía proceder de la producción realizada en la comarca. Se trataba del Apollo Durlast, el balón de reserva diseñado para situaciones climáticas extremas. Su color naranja brillante garantizaba una visibilidad total en caso de nieve en el campo o condiciones de barro extremo. La consulta llegó hasta Enrique Vallespí y, según su testimonio, aquel ejemplar correspondía efectivamente a los balones que se confeccionaban en la zona.
La historia tuvo un nuevo capítulo en 2024. La familia regresó a Nonaspe para asistir nuevamente a la recreación histórica de Fayón, pero esta vez lo hizo con un regalo muy especial: un balón original de la Copa Mundial de la FIFA de Alemania 1974 para que forme parte de la colección permanente del museo.
La pieza se encuentra en el espacio del museo dedicado a la fabricación de pelotas, una actividad que durante años proporcionó trabajo complementario a numerosas familias del Bajo Aragón-Caspe. Aquellas mismas pelotas rodaron en los estadios alemanes durante uno de los campeonatos más recordados de la historia. Fue el Mundial de la «Naranja Mecánica» de Johan Cruyff, de la Alemania Federal campeona liderada por Franz Beckenbauer y del nacimiento de algunas de las grandes leyendas del fútbol moderno.
Hoy, más de medio siglo después, uno de aquellos balones permanece en Nonaspe para recordar que, detrás de los focos de la Copa del Mundo, también hubo un pequeño pueblo bajoaragonés cuyo trabajo llegó hasta la cima del deporte internacional.














¿Hay alguien que puede explicar cómo fue el contacto de Adidas (en Alemania) con Caspe y Nonaspe para la confección de balones de fútbol?
Yo estuve en una de las visitas que hace el CD Caspe a su museo y cuando llegan a la década de 1970 hablan un poco de ello, de como llegó Adidas a Fabara, Caspe y el territorio en general y la repercusiòn que tuvo.
me uno a la pregunta, muy curioso.
una que dejo yo, que contacto tiene nike con la aldea del paquistan donde los cosen ahora?
Esos años se cosían balones en todos los pueblos del Bajo Aragón y el Matarranya. En mi pueblo en verano eran guay los corros que se hacían en la calle cosiendo balones.