Los Ayuntamientos de Belmonte de San José, Torrevelilla y La Codoñera vuelven a tener secretaria municipal después de dos meses sin contar con esta figura vital para los trámites administrativos de los pueblos. Sus alcaldes incluso tuvieron que recurrir a abrir su propia bolsa de contratación y recibir apoyo de la Diputación de Teruel para poder llevar a cabo sus gestiones municipales.
Esta es una problemática a la que recientemente también se han tenido que enfrentar otros municipios. Las plazas que muchos de los secretarios dejan al jubilarse no se cubren fácilmente, y en otras ocasiones, quienes llegan permanecen en sus puestos pocos años y se terminan marchando después.
Además, la carga de trabajo para estos perfiles es elevada y muchos secretarios deben hacerse cargo de las gestiones de más de un pueblo. Su firma es necesaria para cualquier trámite que pase por el Ayuntamiento, y por ello estos meses el resto de trabajadores de los Ayuntamientos de la agrupación Belmonte, Torrevelilla y La Codoñera han vivido semanas «ajetreadas». «Es una situación que implica un bloqueo total, desde trámites de obras hasta los más rutinarios», ha afirmado a este medio una de las empleadas del Ayuntamiento de La Codoñera.
La propia alcaldesa de La Codoñera, Elena Bosque, también lo corroboraba. «Hemos sufrido una carga de trabajo muy importante, tanto para los auxiliares administrativos como para los alcaldes», ha lamentado. En su caso, se retrasó el pago de nóminas, además de licencias de obras.
La plaza de secretario para estas tres localidades no se cubría ni siquiera cuando el Gobierno de Aragón la convirtió en una de difícil cobertura. Ese panorama obligó a que los propios Ayuntamientos creara su propia oferta de empleo. De forma paralela, durante estos meses, han recibido ayuda de un secretario circunstancial a través de DPT para sacar adelante los trámites más urgentes. «Nos ha venido bien en esos casos en los que, o firmábamos, o nos quedábamos fuera de plazo para pedir subvenciones», ha explicado Alberto Bayod, alcalde de Belmonte.
En el caso de esta última localidad, también han tenido dificultades para el pago de las nóminas. «Hay muchísimos expedientes que requieren del buen hacer de un secretario que gestione y supervise. Las labores de nuestras administradoras se han tenido que multiplicar para poder sacar adelante esas tareas, y por ello nos preocupaba los retrasos en el pago de sus nóminas», ha añadido Bayod. Ahora, afortunadamente, la situación se ha solucionado.
Hace solo un año varios pueblos del territorio ya alertaron sobre la posible pérdida de secretarios por jubilaciones y el proceso de estabilización de interinos a través del cual el Estado asignaría un destino para ellos. Varios secretarios de la zona recalcaron en ese entonces que la sociedad todavía «desconoce gran parte de la labor» que realizan por los pueblos, y denunciaron que «la administración no tenga en cuenta la realidad que se vive en los municipios del medio rural» a la hora de establecer leyes.








