Hace unos años en Urrea de Gaén se propusieron recuperar su dance tras un tiempo desaparecido, con idas y venidas pero nada fijo. El reto era volver a bailarlo la tarde del 16 de agosto y eso lo lograron hace tres años, en 2024 tirando de rasmia y orgullo. Esa misma tarde en 2025 lo volvieron a conseguir y este año, también se bailó el dance y, además, con un extra de felicidad. Como se suele decir en el argot circense, Urrea ha conseguido "el más difícil todavía", como es armar una cantera que garantice la pervivencia. Y en ello están.

Eso sucedió a las ocho de la tarde. En cuanto terminaron las jotas, que siempre llenan la plaza, las sillas se apartaron para formar un círculo y dejar el centro de la plaza despejado porque la acción se bajaba del escenario a pie de calle.

Las dulzainas empezaron sonar con puntualidad y ahí aparecieron procedentes de la calle Mayor hasta tomar el centro siguiendo al pastor, el ángel y el diablo, que los guiaron hasta allí. Ahí aparecieron 20 jóvenes de edades muy variadas, y todos en edad escolar. Salieron ya provistos de sus palos para la primera de las dos mudanzas que interpretaron.
A su alrededor, además de los vecinos a los que arrancaron aplausos en más de una ocasión, estaban también las urreanas que recuperaron el dance hace tres años. Ahora son las que enseñan a los infantiles tal y como hicieron con ellas en sus años de escuela. Ahora, además, no solo son chicas sino que también se han animado chicos, un paso que celebrar porque el dance es cosa de todos, de urreanos y urreanas, y la variedad siempre lo enriquece todo más si cabe.

Pocas indicaciones tuvieron que dar porque salió perfecto. Y más allá de la perfección, lo más importante es que los chicos y chicas lo disfrutaron y que, además, hicieron disfrutar. Solo había que ver la cara del público, que no podía dejar de sonreir, y más de uno sacó sus móviles para registrar el momento.

Esta vez prescindieron de los trajes blancos con medias y alpargatas. Del traje tradicional solo portaron los fajines de los que penden los cascabeles por colores según los cuadros. Los lucieron vestidos de calle con camisetas blancas y pantalones vaqueros, adaptando el atuendo a una versión más ligera, cómoda y veraniega. El calor de este San Roque fue sofocante.

Durante estos años en los que el grupo de mayores comenzó a ensayar para recuperar la tradición, ya se fueron incorporando niños. Acudían a los ensayos, se iban quedando con los pasos, con las melodías y, poco a poco, se han ido metiendo más a fondo hasta llevarlo a la práctica.

Entre los infantiles hay más niños que han ido acudiendo a ensayos y que, aunque este domingo no salieron a actuar, también están en la retaguardia. Muchos estuvieron viendo y animando a sus compañeros, que se lanzaron incluso con el baile de las cintas, un momento que no es fácil, y que resolvieron con soltura. Dejaron a todos los presentes con ganas de más.
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QUE ES. “DANCE” .?????????????