En la plataforma de entrenamiento ya no hay margen para ganar fuerza. A pocos días de competir en el Campeonato del Mundo Sub-17 de Halterofilia, el trabajo está hecho. Ahora toca afinar la técnica, descansar y viajar con la tranquilidad de quien sabe que ha exprimido cada entrenamiento. Así afronta el alcañizano Carlos Magallón la cita más importante de su todavía corta carrera deportiva: un Mundial que se disputa esta semana en Cali (Colombia) y que reunirá a más de 400 deportistas de todo el planeta.
Antes de poner rumbo al país sudamericano, Magallón ha querido completar sus últimos entrenamientos en casa, en Alcañiz, el lugar perfecto para preparar un campeonato que llevaba meses persiguiendo. "Físicamente llego muy bien. Llevamos entrenando muchos meses para esto y mentalmente también estoy muy tranquilo. Aunque sea mi primer Mundial, tengo el apoyo de toda mi familia y de mucha gente, y eso me da mucha confianza", ha explicado pocas horas antes de hacer las maletas.
El sábado 11 de julio, a partir de las 22.30 (hora española), llegará el momento de la verdad. En su categoría competirán 24 levantadores procedentes de todo el mundo, divididos en dos tandas de doce. Un escenario completamente nuevo para el alcañizano, que afronta la experiencia con ambición, pero también con los pies en el suelo.
Un billete mundialista conseguido en casa
La clasificación para el Mundial llegó de la forma más especial posible. Fue el pasado mes de mayo, durante el Campeonato de España de Edad Escolar celebrado en Alcañiz. Ante familiares, amigos y vecinos, Magallón logró una actuación que recordará durante mucho tiempo.
Levantó 122 kilos en arrancada, con los que consiguió la medalla de plata, y posteriormente alcanzó 149 kilos en dos tiempos, un registro que le otorgó el oro en la modalidad y, sobre todo, el ansiado billete para representar a España en el Mundial de Colombia. En el total olímpico sumó 271 kilos, solo tres menos que el vencedor, el andaluz Adrián Franco.
"Fue una pasada. Siempre había competido lejos de casa y me acompañaban mis padres, pero tener a toda mi familia apoyándome fue un sueño cumplido. Creo que esa energía fue la que me dio las fuerzas para conseguir la mínima para el Mundial", ha recordado.
La mentalidad, la gran diferencia
Tras aquella competición comenzó una preparación específica junto a su entrenadora en el Club Helios de Zaragoza. Sin embargo, Magallón reconoce que el mayor cambio no ha estado en los entrenamientos, sino en la forma de afrontar cada sesión. "La principal diferencia ha sido la mentalidad. Los entrenamientos han sido prácticamente los mismos, quizá un poco más intensos, pero saber que te estás preparando para un Mundial te da una motivación enorme", ha asegurado.
Su rutina ha sido sencilla, pero constante: seis entrenamientos semanales, uno al día, reservando únicamente los domingos para descansar. Una planificación meticulosa que ahora entra en su fase final.
El último entrenamiento en Alcañiz ya no busca aumentar marcas, sino llegar fresco a la competición. "Hoy (lunes) toca una sesión suave porque hay que llegar descansado y afinar sobre todo la técnica", ha explicado mientras realiza los estiramientos antes del último entrenamiento en tierras españolas.
El impulso de entrenar en casa
Aunque desarrolla la mayor parte de su preparación en Zaragoza, Magallón ha querido despedirse de España entrenando en Alcañiz. Lo ha hecho gracias a la colaboración de CQBOX, cuyas instalaciones le han permitido mantener su planificación durante estos días. "Es una suerte tener un espacio como este para entrenar en Alcañiz. Quiero darles las gracias porque gracias a ellos he podido preparar aquí mis últimos entrenamientos antes de viajar", ha destacado.
Ese regreso a casa también le ha permitido sentir de cerca el cariño de familiares, amigos y vecinos, un apoyo que considera uno de sus mayores estímulos antes del campeonato. "Lo que me llevo a Colombia son las ganas y el apoyo de toda la gente que está detrás de mí. Eso es lo que más fuerza me va a dar cuando salga a competir", ha afirmado.
Disfrutar del debut y mirar al Top-8
A pesar de tratarse de un Mundial, Magallón evita marcarse objetivos relacionados con las medallas. Sabe que competirá contra algunos de los mejores halterófilos juveniles del planeta y prefiere centrarse en ofrecer su mejor versión. "No voy con la mentalidad de conseguir una medalla porque es muy complicado. Voy a disfrutar de la experiencia, a representar a España y a Alcañiz y a hacer todo lo que pueda", ha resumido.
Aunque públicamente mantiene ese discurso de prudencia, el objetivo deportivo pasa por acercarse a los ocho primeros puestos de su categoría, una meta exigente pero alcanzable si logra trasladar a la competición el nivel mostrado durante las últimas semanas de preparación, en las que incluso ha conseguido superar su mejor marca personal e incluso la que le dio la clasificación mundialista.
Ahora solo queda subir a la tarima. Detrás quedarán meses de trabajo silencioso, cientos de horas de entrenamiento y el recuerdo imborrable de aquella tarde de sábado en Alcañiz en la que logró el billete para un Mundial que ya está a punto de comenzar. Porque, pase lo que pase en Colombia, Carlos Magallón ya ha convertido un sueño en realidad.


















Muchas suerte!!
A darlo todo
Un auténtico campeón