Carmen Mellado Valero, hija de Carmen Valero, fue la encargada de recoger este viernes la Cruz de San Jorge que la Diputación Provincial concedió a título póstumo a la atleta castelserana. Valero fue pionera en el atletismo nacional siendo la primera atleta española en unos Juegos Olímpicos (Montreal 1976) y logrando en dos ocasiones ganar la medalla de oro en el mundial de cross. Su hija habla desde el centro cultural con el nombre de Carmen Valero en Castelserás del legado de su madre, de cómo era y de sus raíces turolenses.
¿Cómo era Carmen Valero?
Cabezota y capaz de conseguir todo lo que se proponía. Era muy constante y se esforzaba mucho pero lo que verdaderamente le caracterizaba es que disfrutaba con lo que hacía. Cuando ya era más mayor yo le decía de bajar el ritmo y ella me decía que corriendo se sentía libre. Fue una de sus últimas frases que más me marcó. No podía pararla y que le iba a decir yo… No iba a ser yo quien le cortase las alas después de todo lo que ha conseguido. Ella nunca dejó el deporte porque le hacía sentirse bien.
¿Y cómo madre?¿Cómo fue?
No fue una madre ausente. Tengo muchos recuerdos. Viví con ella el deporte y siempre me sentí muy a gusto. Fue un estilo de vida. Se me quedaron marcados los valores del atletismo y del deporte porque crecí en las pistas de Sabadell, rodeada de atletas. Aprendí a caminar entre tartán, ceniza y el foso de longitud. Tengo muchos recuerdos. Por ejemplo, los domingos mi madre iba a entrenar con muchísimos atletas en las pistas y sobre las 13.00 nos íbamos a una churrería a comprar patatas. Todavía me acuerdo del olor y de llegar a casa al aperitivo con esas patatas. Para mí era mi madre. Gracias a ella salí preparada para afrontar la vida con fuerza como ella hizo y seguir adelante con todo. La tuve más presente como madre como atleta.
Por tanto, sus valores como deportista se trasladaban a la vida personal. Esfuerzo, rasmia y mucho coraje…
Sí, sí. Ella era así y no se daba nunca por vencida. Como mujer es un gran ejemplo porque conseguir algo tan grande en esa época para una mujer era muy complicado. Hubo muchos obstáculos en el camino. Una de las anécdotas es que los chicos tenían una reunión técnica previa a las competiciones pero de las chicas pasaban. Les decían que hiciesen lo que pudiesen y ya. Era un ejemplo de muchos de esa época. Cuando ganó fue cuando cambió todo. Se dieron cuenta de que corría mucho y empezaron a hacerle caso.
¿Qué es lo que te hace sentir más orgullosa de tu madre?
A mi lo que más me gusta es ver como ha abierto camino a las chicas del atletismo actual. Se ha avanzado mucho y hay mucho potencial. De lo que más orgullosa estoy es de que tuviese tantas narices para terminar convirtiéndose en esa pionera que ha abierto un camino a ese talento femenino del atletismo nacional. Han cambiado muchas cosas hoy en día. Ella nos demostró que se podía con todo. Quiso correr desde pequeña y logró sus sueños.
¿Qué papel jugó la familia en su carrera deportiva?
Tuvo una familia que le apoyó en todo momento, sino hubiese sido imposible. Todos los trofeos de mi madre son familiares. Todos tuvieron su papel. Quiero poner en valor a mi tía Rosa que se sacrificó al máximo para que mi madre cumpliese sus sueños y llegase hasta donde llegó.
La mujer que corría con un cascabel cuenta la leyenda... ¿Mito o realidad?
Es totalmente real. Su padre -mi abuelo- le ponía unos cascabeles porque corría por los campos y la perdía. Le ató los cascabeles al tobillo para que no se perdiese y saber por donde iba. Ahora los llevo en el coche y siento que me protegen y que ella está allí. Seguirán sonando. De vez en cuando lo hacen en el coche y nos pone alerta. Es curioso.
Siempre reivindicó sus orígenes turolenses. ¿Qué era Castelserás para ella?
Su casa. Siempre lo ha llevado con orgullo allá donde fuera. Siempre hablaba de Castelserás. Ella era de allí y se aseguraba de así transmitirlo allá donde iba.
Un vínculo que llevo consigo hasta el final de sus días.
Totalmente. Era aragonesa y turolense al 100%. Siempre ha estado el vínculo entre Castelserás y La Cuba. Siempre Teruel. Todo quedaba en casa, en familia y en estos campos.








Motivos más que suficientes para sentirse orgullosa de una gran atleta.