Caspe ya ha impuesto la banda a las 16 caspolinas infantiles, mayores y sénior que representarán al municipio a lo largo de este año. La gala tuvo lugar este sábado por la noche y comenzó con la vista puesta en el cielo, aunque la lluvia finalmente respetó. La comitiva, encabezada por la banda municipal, salió desde el ayuntamiento hasta el pórtico de la Colegiata Santa María la Mayor. Una plaza abarrotada escuchó con especial atención a los pregoneros de este año, Churrería La Aragonesa.
Los hermanos José Antonio y Álvaro Pérez, fueron los encargados de dar voz a la empresa familiar con 112 años de historia. Aunque si de algo presumieron, fue de ser de Caspe: «Nuestro oficio no es solo un negocio, es una forma de vivir y a pesar de que nos obliga a viajar, siempre hemos decidido vivir aquí, y es que somos caspolinos».

También recordaron cómo a lo largo de estos años han visto crecer a generaciones enteras «si la churrería pudiera hablar…», comentaron entre risas. El pregón de este año finalizó con un brindis «por los que estamos, los que vienen, los que vendrán y los que ya no están». Desearon una felices fiestas a todos.
Ana Jarque, alcaldesa del municipio, tuvo un especial agradecimiento para los pregoneros de este año: «Creo que ningún caspolino ha dudado de sus méritos y de la innegable conexión de la historia familiar con nuestras fiestas». Asegurando que su presencia en la gala transporta a todos la niñez y a la juventud. «Nos hemos visto crecer y evolucionar mutuamente», reconoció.

Aunque el momento más emotivo de la noche fue la imposición de las bandas a las caspolinas infantiles, mayores y sénior. Berta, Elena, Julia, Lara, Manuela, Alicia, África, Daniela, Edurne, Elena, Estela, Marta, Ainhoa, Sabina, Juan Carlos y Mª Carmen fueron subiendo de uno en uno y la corporación municipal fueron los encargados de entregar el ramo de flores e imponer las bandas. Por su parte, Jarque recordó la importancia de la labor de las 16 representantes para este año «sois el reflejo de la participación, del compromiso y la implicación. Méritos que hacen que el tejido asociativo sea una parte indispensable de Caspe».
La alcaldesa aseguró que las fiestas son un momento para estrechar lazos con las personas que están, las que viven fuera y los visitantes. por lo que invitó a los ciudadanos a vivir las fiestas de Caspe con alegría, respeto y hospitalidad. El discurso finalizó con un fuerte: «¡Viva Caspe! ¡Viva San Roque!».
Aunque si algo sorprendió durante la gala fue el coro de Caspe. Interpretó el Canto a la Libertad de Labordeta y junto a la banda de música cantaron el himno de Caspe. Los fuegos artificiales pusieron el broche final a un acto que marca el inicio de la agenda festiva del municipio. A continuación, tuvo lugar el baile inaugural en la Plaza San Roque.











