La Sociedad de Cazadores de Caspe cerrará la caza de la perdiz el 5 de diciembre debido a la escasez de ejemplares y con el objetivo de preservar la especie. La decisión se votó y aprobó en una Asamblea Extraordinaria el martes, por petición de varios socios. Además, el coto caspolino retrasó tres semanas la temporada, autorizando su abatimiento a partir del 5 de noviembre. Con respecto al año pasado, esta decisión supone el adelantamiento en más de un mes de la finalización de la temporada de una de las especies «más valiosas» de la caza menor, señala el presidente, Manuel Conte.
También se establecieron restricciones en la caza de la perdiz en el coto de Alcañiz. La sociedad local solo autorizó la caza durante los dos últimos fines de semana de octubre, concretamente los domingos. «Delimitamos estos días de caza y también una zona concreta porque si matamos los pocos ejemplares que nos quedan, no tendremos para los años siguientes», destaca el presidente, Antonio Alejos.
Junto con estas restricciones temporales, cada coto ha impuesto también un cupo máximo de capturas por cazador que se establece en 3 perdices para los del coto de Caspe y 2 para los de Alcañiz.
Preocupa el aumento del jabalí
En el otro extremo, se encuentra el caso del jabalí, que preocupa por el crecimiento exponencial de su población. Los cazadores de Alcañiz alertan de que, en tres meses, ya han alcanzado la cifra anual de abatimientos, que oscila entre los 60 y 70 ejemplares.
En el coto caspolino también se ha detectado este incremento de la presencia del jabalí que, además, se alimenta de las huevas y polluelos de la perdiz, agravando la disminución de esta especie. El presidente de la sociedad de Caspe recuerda que antaño la presencia de los jabalíes era «extraordinaria» y remarca que su caza es «compleja» dado que al matar al ejemplar el cazador es el responsable de su cuerpo. «Puede enterrarlo, llevarlo a Fabara a la buitrera o a un veterinario para evaluar si se puede comer».
Este verano, además, los cazadores de Caspe se han percatado de la ausencia de codorniz, especie habitual en esas fechas.







