Caspe vivió en la noche de este sábado el momento álgido de su Compromiso. El acto central 'La elección de un rey: Lo que jamás nos contaron del Compromiso' rememoró uno de los momentos históricos más icónicos de la celebración, ante una plaza abarrotada. Más de 100 actores y actrices voluntarios, con la vestimenta rigurosa de Histórica Vestimentum, contaron cómo 9 Compromisarios habían puesto la palabra ante la guerra para elegir al nuevo rey de la Corona de Aragón, Fernando de Antequera. Entre otros aspectos, esta edición se centró en dos importantes mujeres, Blanca de Navarra y Violante de Bar, que jugaron un papel fundamental en la elección del nuevo rey, y que hizo las delicias del público, junto con la escena principal de los Compromisarios. Además, una nueva escena contó cómo Giner de Rabaza iba a ser uno de los Compromisarios, pero tuvo que ser sustituido por enfermedad mental.
Durante toda la jornada las calles de la ciudad del Compromiso se llenaron de vecinos y visitantes dispuestos a disfrutar de los más de 70 actos que se han preparado para este fin de semana. Además, gran parte de los participantes sacaron sus atuendos medievales, lo cual creaba una estampa muy característica de estos días en Caspe. A pesar de las altas temperaturas, todas las farsas del sábado por la tarde recibieron un gran número de asistentes. Vecinos y vecinas de los barrios de Caspe interpretaron sus mejores papeles para contar al público cómo era la sociedad del siglo XV en Caspe.
La farsa 'Casi que no', interpretada en la plaza de San Roque, fue la nueva de este año. Allí, los actores voluntarios contaron con un gran humor cómo se tomó la mujer de Fernando de Antequera, rey electo durante el Compromiso, que este falleciera a los cuatro años de ser coronado. En La Muela, barrio judío de Caspe, unas vecinas reflexionaron junto al público acerca de lo que supone una expulsión forzosa de la localidad, como ocurrió con los judíos en el siglo XV y como sigue pasando en la actualidad. Tras ello, el público se dirigió hasta la plaza Heredia, donde se interpretó la obra 'Cuatro gatas'. Tras mostrar unos papeles de unas señoras comentando lo que ocurría en la localidad al haberse doblado la población por el Compromiso, la actriz Marina Benedí resumió la historia entonándola en una canción. En la plaza Soberanía Nacional, varios actores recrearon con humor un juicio de la Santa Inquisición a un médico caspolino. Finalmente, llegó el turno de los Almogávares en el barrio del Pueyo, quienes se imaginaron cómo habría sido una clase de traviesos alumnos a los que se trata de enseñar artes medievales.
No obstante, de todas esas farsas destacó especialmente la profesionalidad de los actores voluntarios que han estado semanas ensayando para el momento. Unos divertidos guiones hicieron saltar más de una carcajada entre el público. Y los actores y las actrices demostraron así su gran voluntad de trabajar por dinamizar su pueblo. Todo ello, enriqueció especialmente el ambiente del sábado.
Pero el jolgorio llegó a través de los grupos musicales que iban desfilando por las calles y haciendo pequeñas paradas en las tascas. Tanto La Casa Bosque como La Cueva de los Chamanes, la bodega del Pueyo o la taberna del Plano estuvieron llenas de gente en todo momento. Esto demostró las ganas de diversión y de festejo que tenía la gente de Caspe, así como los visitantes. La Ringlera, Los Heráldicos, Los Almogávares y Dorondainas pusieron la música medieval en todo momento por las calles.
Mientras tanto, se iban viendo por las calles diversos grandes grupos de personas siguiendo a los guías encargados de realizar las visitas guiadas de este finde por la localidad. El Castillo y los barrios históricos de Caspe han sido los logares más transitados entre turistas y locales curiosos por conocer la historia de estos rincones.
Además, el barrio del Plano recibió una cantidad especial de gente, pues allí se concentraba un gran número de actividades. El mercadillo medieval estaba íntegramente compuesto por stands de productos artesanales. Además, se hicieron varias muestras de artesanía, como el trabajo con los metales o con la madera, entre otros. La tasca de este barrio dio de beber a un gran número de asistentes, pues las calles donde estaba ubicada rebosaban población. Allí también se ubicaron algunos puestos de comida callejera y se desarrollaron varias actuaciones de carácter medieval, principalmente dirigidas a los más pequeños, aunque dejaron a más de uno con la boca abierta.
A todo ello cabe añadir todos los talleres que se desarrollaron a lo largo de la mañana y durante parte de la tarde en el campamento recreacionista. Allí se enseñó a tirar con arco, esgrima, así como varias armas y armaduras del siglo XV. Mientras tanto, en la Alameda de los Aprendices mostraron cómo redactar con tipografía medieval o cómo crear un sello, entre otras habilidades. La Casa Bosque, por su parte, acogió un concurso de ajedrez en el que hubo una gran participación. Este refugio de las altas temperaturas fue el lugar elegido por muchos de los visitantes.























