Chiprana ha arropado este domingo a San Roque en una multitudinaria procesión marcada por el intenso calor y la humedad. Numerosos vecinos han acompañado al patrón por las calles de la localidad antes de participar en la posterior misa baturra, ambientada por la Rondalla Chipranesca. Abanicos desplegados, gafas de sol y la búsqueda de cualquier rincón de sombra han acompañado una mañana en la que las pocas horas de sueño acumuladas no han restado ganas de seguir disfrutando de las fiestas.
La procesión ha comenzado a las 11.30 y ha contado con las chipranescas de honor, sus familiares, miembros de la Corporación municipal y el alcalde de Chiprana, Javier Nicolás. El primer edil ha destacado la respuesta que está teniendo la programación. «Todos los actos han estado con muchísima gente, es de agradecer, de alabar», ha señalado.
La charanga El Revoltijo de Alloza ha puesto ritmo al pasacalle con canciones populares y melodías conocidas, acompañando la comitiva y animando también a quienes esperaban a su paso por las calles. El ambiente festivo ha contrastado con una mañana sofocante en la que los abanicos apenas han tenido descanso.
La celebración ha continuado en la iglesia con la misa baturra en honor a San Roque, ambientada por la Rondalla Chipranesca. Su presidente, Pascual Barriendos, ha destacado el carácter diferente que adquiere la ceremonia con la música tradicional. «La gente ya viene concienciada de que va a haber otro tipo de cantos y también le gusta que haya jota», ha explicado.
La agrupación supera ya los 20 años de trayectoria y ensaya durante todo el año para participar en citas como esta. Barriendos reconoce que mantener una rondalla en una localidad pequeña no siempre resulta sencillo, especialmente por la dificultad de incorporar a gente joven, pero asegura que estos actos siguen despertando ilusión entre sus integrantes porque les permiten mostrar el trabajo realizado durante meses.
Entre las chipranescas de honor, Marisu Martínez está viviendo estos días con especial emoción. «Para mí es un orgullo, ya que me siento muy orgullosa de ser de este pueblo y poder representarlo», ha asegurado. Lo hace rodeada de familia y amigos y con «pocas horas de sueño», aunque reconoce estar disfrutando intensamente de unas fiestas de las que quiere guardar el recuerdo de todo lo vivido.
Nicolás también ha puesto el acento en la importancia que tienen estas fechas para reunir a quienes regresan a Chiprana durante el verano. Muchos vuelven para pasar unos días con sus familias y revivir unas celebraciones que conocieron desde pequeños y que ahora comparten con nuevas generaciones. Para el alcalde, ver las calles llenas de peñas y los actos con público supone un impulso para «seguir innovando» y planteando nuevas propuestas.
Un pequeño incendio junto al casco urbano
La mañana de San Roque también ha dejado un pequeño sobresalto por un incendio registrado en una zona próxima al casco urbano, aproximadamente entre las 11.00 y las 12.00. Los bomberos de Caspe se han desplazado hasta el lugar y han sofocado rápidamente las llamas, que han afectado a una superficie reducida.
«Afortunadamente solo ha sido un incidente pequeño», ha explicado Nicolás, quien ha agradecido la rápida actuación de los efectivos. Las causas se desconocen y el primer edil ha recordado que el Ayuntamiento ha extremado las precauciones durante este verano especialmente seco.
El vermú prolonga la fiesta en el pabellón
Tras la procesión y la misa baturra, el ambiente se ha trasladado a las 13.00 al pabellón municipal, donde una gran cantidad de personas se ha reunido para disfrutar del aperitivo popular.
La charanga El Revoltijo de Alloza ha vuelto a encargarse de la música y ha prolongado la jornada con un vermú en el que familias, vecinos y cuadrillas han compartido mesa, conversación y un buen rato después de la mañana dedicada al patrón.
De la ronda de peñas a los disfraces
El día de San Roque ha llegado después de varias jornadas de intensa actividad en Chiprana. El jueves tuvo lugar la ronda de peñas, que llevó el ambiente festivo por las calles y los diferentes puntos de encuentro de las cuadrillas.
El viernes por la noche fue el turno de la fiesta de disfraces, otra de las citas que reunió a numerosos vecinos antes del fin de semana. Dos jornadas que ayudan a explicar el cansancio acumulado, pero también las ganas con las que Chiprana sigue aprovechando una programación que encara sus últimos actos con las calles todavía llenas.














