¿Cómo habéis recibido la propuesta de ser los pregoneros este año?
Emocionados y orgullosos de que cuenten con nosotros, así como de que valoren los años que llevábamos trabajando.
La Churrería tiene una larga trayectoria y además estáis muy involucrados con el pueblo, por ejemplo, José Antonio es la tercera vez que te has encargado de poner la imagen a las fiestas con el cartel y este año con esa fotografía de los Toros de Fuego.
Sí, son ya muchos años colaborando en las fiestas. Al final, esta bien que la gente te valore por los churros, pero también con otras cuestiones que se hacen como caspolino.
Este sábado será es pregón oficial. ¿Qué les gustaría compartir?
El orgullo y que te valoren como caspolino, no solamente por ser el churrero vende churros, sino como un vecino más del pueblo. Al fin y al cabo, somos de aquí de toda la vida y hemos decidido todas las generaciones seguir viviendo en nuestro pueblo.
Al final, vivís todos los eventos desde dentro y eso ofrece una perspectiva diferente.
Sí, es totalmente distinta. Te permite conocer a la gente y verlo todo de otra forma.
Siempre estáis presentes y formáis parte de la imagen de ocio de las fiestas de la ciudad.
Es verdad que al 100% de todas las fiestas del pueblo no podemos estar por nuestro modo de trabajo. Durante estos 112 años de historia no hemos fallado ninguno sin importar que fuera la guerra o la pandemia. Tampoco cuando ha faltado algún familiar.
¿Cómo fue durante la época de la guerra?
Las personas mayores de casa nos contaban que se trabajaba igual. Imaginamos que la churrería se montaba con un montón de restricciones y miedo, pero se intentaba trabaja porque en época de guerra o no, la vida sigue. Hay que llenar el plato y seguir funcionando.
¿Cómo fueron los inicios de la churrería?
El bisabuelo era panadero y la bisabuela tenía familia con raíces en el mundo de la feria y ambos se decidieron por una churrería. Primero montaron un horno en Escatrón y al final vinieron a vivir a Caspe, donde apostaron por la churrería. Lo compaginaron con bares porque la churrería era itinerante.
¿Cómo ha evolucionado el negocio? Se han desarrollado muchos cambios conforme ha ido avanzando la industria y la tecnología.
Los primeros años se iba con carro a los pueblos. A veces se contrataban empresas de transporte, que cuando venían tenían que tenerlo todo desmontado y preparado para cargarlo, y después descargo al llegar al pueblo. Nos hemos ido adaptando dentro de las posibilidades económicas para progresar. Lo que tardabas antes en montar un día ahora es cuestión de dos o tres horas.
La aragonesa se ha ido haciendo nombre por todo Aragón y son muchos los municipios en los que, si se piensa en una churrería, se piensa en ella. Al final, es un negocio itinerante y también los recursos son limitados. ¿Cómo os organizáis el calendario anual?
Más o menos está fijado todo el año. Seguimos yendo a los pueblos, de hecho, hay algunos que llevamos 112 años acudiendo. Es un calendario ya muy marcado y fijado, sabemos dónde vamos a ir cada fecha del año aproximadamente.
¿La idea es seguir la misma línea o existe la posibilidad de incrementar la ruta?
Hoy por hoy pensamos que seguir con un como negocio familiar es lo que está dando ese punto de calidad y calidez. Cuando amplías el negocio supone más flota y ya no estamos todos los miembros de la familia pendientes de los negocios. Es más complicado mantener ese punto de cercanía.
Trabajar codo con codo y juntar a la familia en el negocio. ¿Ha sido fácil?
Siempre ha sido así. Desde que naces estás con la familia y no piensas en otras alternativas, lo has vivido así y no es nuevo. Hay ratos que sí que es complicado una alegría se multiplica por mil, pero un enfado o una discusión por cien mil. Al final, estás trabajando con tu mujer, con hermano y madre. Estamos veinticuatro horas al día juntos.
José Antonio, has sido el encargado de elegir la imagen de las fiestas con el cartel. ¿Cómo ha decido la imagen de este año?
Este año quería darle otra imagen y estilo. Busqué la esencia de las fiestas de Caspe, que creo que en lo que se diferencia son los toros de fuego. Pregunté a la gente de la peña que los saca y me pasaron ellos una fotografía. A partir de ahí, busque una composición muy distinta, donde el texto se ubica en la parte inferior y le dí prioridad a la imagen con la idea de que fuera cercana para la gente de todas las edades.








FELICIDADES por los 112 años endulzándonos la vida, sobre todo a los de FABARA , qué no faltabais nunca, para FIESTAS de SAN ISIDRO.
FELICIDADES, por los 112 años endulzándonos la vida, sobre todo a los de FABARA, que no faltabais nunca para las Fiestas de SAN IDIDRO.
Felicidades por esos 112 años endulzando las vidas tanto en Caspe como en todos los lugares a los que habéis asistido y asistís asiduamente toda esa gran familia.
Que sigáis así muchos años más.