La Codoñera celebró este sábado la 25ª edición de su tradicional marcha senderista, una cita ya consolidada en el calendario estival de la localidad que reunió a 62 participantes para descubrir y poner en valor el patrimonio rural del término municipal.
La jornada comenzó a las 8.00 con la salida desde la Plaza de España. En esta edición, especialmente significativa por cumplir un cuarto de siglo de historia, el recorrido tuvo una longitud de ocho kilómetros y discurrió entre campos de olivos centenarios aterrazados con paredes de piedra, permitiendo a los asistentes visitar tres casetas de piedra seca, uno de los elementos más representativos del paisaje tradicional del Mezquín.
Desde la primera edición, el diseño de la ruta y las explicaciones durante el recorrido corren a cargo de Jesús Pallarés, vecino de La Codoñera, quien cada año selecciona una temática diferente para dar a conocer la riqueza histórica, etnográfica y paisajística del municipio. En esta ocasión, la marcha estuvo dedicada a las casetas de piedra seca, coincidiendo con la reciente creación de la Asociación de Amigos de la Piedra Seca del Mezquín, una entidad nacida con el objetivo de proteger, conservar y difundir este valioso patrimonio rural.

Durante las paradas realizadas en cada una de las casetas visitadas, Jesús Pallarés explicó a los participantes las características constructivas de estas edificaciones, su utilidad tradicional y la importancia que han tenido durante generaciones para la actividad agrícola y ganadera de la zona.
Como es tradición, al finalizar la marcha todos los participantes recibieron un diploma acreditativo, firmado por el guía de la ruta y la alcaldesa de La Codoñera, en reconocimiento a su participación.
Este año, además, la organización incorporó una novedad con la entrega de reconocimientos especiales. Así, recibieron un diploma los senderistas de mayor edad, Asunción Pérez y Juan Agustín, ambos nacidos en 1947, así como los participantes más jóvenes: Adrián Ferrer, nacido en 2019, y Bárbara Fernández, nacida en 2016.

La jornada concluyó con el tradicional almuerzo ofrecido por el Ayuntamiento de La Codoñera, consistente en huevos fritos y longaniza, un momento de convivencia que puso el broche final a una actividad que, tras veinticinco ediciones, continúa fomentando el conocimiento del patrimonio rural, el respeto por el entorno y la participación intergeneracional.
La marcha senderista de La Codoñera se ha convertido, a lo largo de estos veinticinco años, en una iniciativa de referencia para la divulgación del patrimonio local. Gracias al trabajo constante de Jesús Pallarés y al apoyo del Ayuntamiento, esta actividad ha permitido descubrir cada verano diferentes rincones, construcciones y paisajes del término municipal, contribuyendo a reforzar el vínculo de vecinos y visitantes con la historia y la identidad del territorio.









