El destino del colegio de Alacón sigue incierto para este próximo curso, tras reabrir sus puertas el pasado año 2023, gracias a la llegada de una nueva familia con tres niños. Sin embargo, esta se marchó del pueblo y la sostenibilidad de esta reapertura no se puede asegurar. De los siete alumnos con los que reabrió en 2023 tres de una misma familia se han marchado y otros dos han pasado a educación secundaria en el IES Pablo Serrano de Andorra. Por lo que solo se quedan dos niños y un tercero que acaba de llegar al pueblo con su familia. Desde el Ayuntamiento se encuentran en conversaciones con el Gobierno de Aragón para que las instalaciones permanezcan abiertas, aunque sea bajo mínimos.
Al respecto desde el Departamento han aclarado que la "voluntad" del Gobierno es mantener abierta la escuela. Indican incluso que tiene el maestro autorizado, pero como es habitual en la escuela rural, donde se produce mucho movimiento de población, se espera siempre a septiembre para "tomar las decisiones oportunas y definitivas". Según los datos que constan a la DGA en junio, la previsión era de tres alumnos. Será en septiembre cuando inspección comprobará la matrícula final.
Cabe recordar que la localidad tuvo que pasar por el "duro momento" de cerrar las instalaciones en 2022 y enfrentarse desde entonces al complicado reto de volver a abrir. Lo consiguió en 2023 con un total de siete alumnos, tres de una misma familia que llegó al pueblo, pero con la que ya no se cuenta para este próximo curso. El volver a recuperar la actividad el pasado curso supuso todo un acontecimiento y una inmensa alegría para esta localidad de apenas 220 habitantes.
Además, el Consistorio ha pedido una subvención a la Diputación de Teruel, con el objetivo de habilitar una vivienda para alquiler y atraer así a otra familia con hijos que permitirían asegurar el futuro del colegio. "Ya me ha llamado alguna familia interesada, pero tampoco tenemos muchas casas para alquiler, por eso queremos potenciar esta oferta y asegurar el futuro del colegio", destacó el alcalde de la localidad Ricardo Alquézar. Muchas de las casas del pueblo están cerradas y sin utilidad, lo que acarrea una grave falta de oferta para alquiler.
El colegio se encuentra "completamente renovado" en palabras del primer edil ya que se benefició de subvenciones para su actualización en años anteriores. Cuenta con suelo y ventanas cambiados, tejado reformado y pizarras digitales. También se colocaron unos corchos nuevos en la zona del recreo para que los niños puedan jugar. Lo único que echa en falta es precisamente a los escolares para poder funcionar. "Es lamentable que no tengamos niños para mantenerlo abierto. El colegio está muy bien para tener actividad todos los años", enfatiza Alquézar.
Ahora desde el Consistorio quieren incentivar la llegada de más niños al pueblo y por eso quiere poder cubrir con las necesidades de las familias que estén interesadas. "Es un municipio muy tranquilo donde todos se ayudan entre ellos con muy buena gente. La familia que venga se adaptaría enseguida", asegura el alcalde, que también reconoce que el gran reto para que una familia encuentre futuro en el pueblo también es el trabajo. De hecho, desde el Ayuntamiento están trabajando en impulsar el tejido productivo y empresarial para incentivar estas oportunidades laborales.







