La alimentación es uno de los muchos factores que influyen en la calidad de nuestro sueño y descanso. La relación entre ambas se explicó el miércoles, en Caspe, en una charla a cargo de la nutricionista Laura Gandul, enmarcada en un ciclo de talleres organizados por el Ayuntamiento.
Una de las cuestiones principales abordadas fue la sincronización de los ciclos circadianos con nuestra alimentación. Tal y como señaló Gandul, estamos diseñados para funcionar según la luz solar. Por ello, recomendó adelantar la cena e intentar hacer la ingesta cuando todavía hay luz natural.
El número de comidas o los ayunos intermitentes también se trataron en esta ponencia y suscitaron muchas dudas entre el público. Entre las conclusiones extraídas de varios estudios, impresionó que está demostrado que mayor número de comidas a lo largo del día, más se cuida la alimentación y más ligero se cena.
Lo que comemos también tiene un impacto directo en nuestra calidad del sueño. Se deben priorizar alimentos ricos en nutrientes o compuestos beneficiosos para el descanso como la melatonina, el triptófano o el magnesio. Como ejemplo, se encuentran las fresas, huevos, plátanos, nueces, pipas de calabaza o las legumbres.
Alimentos On/Off
Al igual que hay alimentos que nos ayudan, también los hay que son enemigos del sueño. Gandul incidió sobre todo en las bebidas energéticas, cuyo consumo preocupa entre los jóvenes, «se sabe que a partir de los 9 años los niños ya empiezan a beberlas». La cafeína fue otra de las protagonistas en este apartado dado el alto consumo generalizado que hay de café, tés o refrescos que la contienen. Aunque se recomienda no tomarla 5-6 horas antes de dormir, también se debe tener en cuenta la cantidad de cafeína que se ha bebido a lo largo del día. «Al cuerpo le cuesta unas seis horas eliminar la mitad de la cafeína ingerida, aunque dependerá de la tolerancia de cada uno», apuntó.
Asimismo, la caspolina recordó que a veces el café puede producir sueño ya que los receptores de la cafeína son iguales que los de «los desechos del cerebro» que se van acumulando durante el día y generan la sensación de cansancio. «Si entra la cafeína en su lugar, le está diciendo a nuestro cerebro que estamos cansados», matizó.
El alcohol también debe evitarse si se quiere cuidar un descanso reparador ya que puede provocar insomnio y no permite el correcto desarrollo de las fases del sueño.







