11 personas se suicidan al día en España y cada tres lo hace una en Aragón. Estos fueron dos de los datos con los que arrancó la segunda mesa redonda de la mañana del martes bajo el nombre 'Periodismo y suicidio: cómo contar sin herir' y que durante el VII Curso de Periodismo se ha ido repitiendo de forma constante "porque preocupa y mucho". La conferencia de las tres periodistas y moderada por Mª José Ochoa, psicóloga experta en suicidio y coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes del COPPA, se centró esta vez en cómo se debe informar del suicidio, a la vez que explicaron cada una los proyectos que lideran.
En recuerdo esas 11 personas que se suicidan a diario en España salió el nombre del proyecto 'Once vidas' que se publica en el periódico El Mundo y está coordinado por la periodista especializada Yaiza Perera. La misma hizo hincapié en la importancia de contarlo bien y no dar todos los detalles cuando se estaba hablando de suicidio. "El periodismo puede salvar vidas, pero también generar consecuencias en la vida de la gente. Hay que pensar que lo pueden leer personas vulnerables", dijo. "Lo primero que hay que hacer es preguntarse a uno mismo cuando un suicidio es noticia", añadió. De hecho, explicó que se tiende a informar con más detalle cuando los casos son de adolescentes y celebritis con ejemplos como la muerte de Antonio Flores o Robin Williams. «Cuando especificamos método o lugar, estamos indiciando a una persona vulnerable cómo se puede morir y está demostrado que van a ese sitio y comenten la desgracia», concluyó.
También María Miret, periodista freelance internacional especializada en salud mental y creadora de ‘Almas rotas’ participó en la mesa. Empezó preocupándose por su salud mental, lo que hizo que se interesara en el tema profesional y trabajará en diferentes ámbitos. Después llegó 'Almas rotas', donde se ofrece diversas herramientas para periodistas y en el curso recopiló algunos de los trabajos que se han hecho durante este tiempo con manuales de apoyo, grupos de trabajo en prevención de suicidio o la celebración de las primeras jornadas en formación de comunicación, además de llamamientos a través de asociaciones para que "el periodista tenga mayor responsabilidad a la hora de informar sobre un suicidio".
En el caso de Camino Ivars, confesó que siempre que tiene que escribir sobre suicidio "acude a revisar las pautas". A ella le tocó de cerca este tema y cuando habla con un superviviente lo hace "abiertamente con él". "Quiero que piensen que les estoy escuchando con naturalidad porque es lo que trato de hacer. Creo que ponerse en la piel de otra persona es una de las claves, al igual que abordarlo desde la humanidad y de la esperanza", defendió. La aragonesa intervinó desde Japón, donde recordó se suicidan 50 personas al día,. También destacó uno de los artículos que escribió sobre este tema en el Heraldo de Aragón, que posteriormente se enteró de que ayudo a salvar una vida. "Lo revisaron los profesionales 100 veces", concluyó.
La mesa redonda terminó de la mano de Mª José Ochoa, quien abogó que para hacer un periodismo responsable hay que formarse, sensibilizar, informar con rigor y también crear esperanza. "Tenemos que seguir preguntando y no quedarnos con la idea que no hay psicólogos. Invitó a seguir dando apoyo a las familias y construir políticas sociales mucho más amplias.







