Los incendios de Ejulve y La Cerollera han quedado controlados tras días de trabajo. El Gobierno de Aragón declaró controlado el fuego de La Cerollera a las 20.00 del martes y el de Ejulve media hora después. Ambos permanecen bajo vigilancia.
El incendio de Ejulve comenzó el lunes 20 de julio, a las 17.45, en el paraje de La Solana, dentro de la Sierra de Majalinos. Las llamas avanzaron con rapidez por monte y obligaron a cortar la A-1702. Durante la primera noche, el empeoramiento provocó el desalojo de Molinos, La Cañadilla, Cirugeda y varias masías, con 266 personas evacuadas.
La evolución favorable permitió inicialmente el regreso de los vecinos y la retirada de medios. Sin embargo, durante la noche del jueves se produjeron reactivaciones que duplicaron la superficie afectada. El incendio volvió a avanzar hacia Cuevas de Cañart, donde las llamas llegaron a situarse a unos 500 metros de las viviendas.
La nueva fase obligó a evacuar a 175 personas de Cuevas de Cañart, Ladruñán, Dos Torres de Mercader, El Higueral y La Algecira. Los trabajos se concentraron en proteger los núcleos, consolidar el perímetro y frenar el avance con medios terrestres, aéreos y cortafuegos abiertos por agricultores. Tras estabilizarse de nuevo, los desalojados regresaron el domingo. El balance provisional alcanza unas 3.000 hectáreas quemadas.
Fuego en La Cerollera
El incendio de La Cerollera se declaró el jueves 23 de julio, a las 17.05, en una zona de pinar entre este municipio y La Cañada de Verich. El fuego obligó a activar el nivel 1 del Procinfo, cortar la carretera TE-53 y preavisar a los vecinos ante una evacuación. También amenazó explotaciones ganaderas.
El cambio del viento y la intervención evitaron que las llamas alcanzaran el casco urbano. Durante la noche trabajaron brigadas, autobombas, medios aéreos y maquinaria pesada, con la colaboración de agricultores y vecinos. Un bombero tuvo que ser atendido por un golpe de calor.
El incendio quedó estabilizado tras afectar a 82 hectáreas y alcanzar seis kilómetros de perímetro. Desde entonces, las labores se centraron en refrescar puntos calientes, vigilar el terreno y evitar reproducciones hasta su declaración como controlado.










