La situación de las cuatro últimas familias que permanecen alojadas en el antiguo convento de Santo Domingo de Caspe ha entrado este miércoles en una nueva fase. Dos agentes de la Policía Local se han personado en el edificio para identificar a todos los residentes, paso previo a que el Ayuntamiento remita el expediente a la vía judicial, tras la expiración del plazo concedido para abandonar el alojamiento de emergencia.
Según relatan los afectados, la actuación policial se ha limitado a comprobar la identidad de todos los ocupantes. "Solo han venido a pedir la documentación de los adultos y de los niños. No nos han dado ninguna notificación ni nos han dicho nada más. Ahora esperamos al juez", explica Iwona Agnieszka, madre de una de las cuatro familias.
En total 14 personas, entre ellas nueve menores y un joven de 18 años con discapacidad, que fueron realojadas el pasado mes de febrero por riesgo estructural del edificio de Paseo Nuevo. Las familias continúan sin una alternativa de vivienda y permanecerán en el convento hasta que un juez y los servicios sociales determinen los siguientes pasos.
A la espera de Servicios Sociales
Tras la identificación policial, las familias mantienen que continúan sin recibir una alternativa concreta. "A mí no me han ofrecido ni un piso ni una habitación", sostiene Iwona, que asegura haber sido ella misma quien ha contactado con inmobiliarias y propietarios durante estos meses.
Además, explica que tienen cita el próximo 21 de julio con el coordinador de Servicios Sociales de la Comarca para volver a exponer su situación. "No queremos problemas con nadie. Solo queremos una solución porque con niños no podemos vivir en la calle", afirma. Aunque reconoce que nadie de los Servicios Sociales se ha puesto en contacto con ellos en los últimos días tras la notificación de desalojo.
Los residentes también insisten en que no pretenden permanecer indefinidamente en el convento, sino únicamente hasta encontrar una vivienda. "Tenemos las maletas preparadas desde hace días porque no sabemos cuándo llegará la orden judicial", asegura una de las afectadas.
A la espera de la decisión judicial
Con la identificación realizada por la Policía Local, el siguiente paso será la remisión del expediente a la autoridad judicial. Hasta que exista una resolución, las cuatro familias continúan en el convento, donde llevan cinco meses residiendo de forma provisional tras abandonar el edificio de Paseo Nuevo declarado en riesgo.
Mientras tanto, su principal incertidumbre sigue siendo la misma que desde febrero: encontrar un hogar antes de que la justicia decida su futuro. "No queremos quedarnos aquí para siempre. Solo queremos un sitio donde vivir con nuestro hijos", resume una de las madres.









Es una lástima por los críos pero si esos padres o madres no trabajan nadie les va a alquilar nada
si hay gente que trabajo, una mujer que trabaja para mantener a sus hijos, pero es que no hay pisos
Hola que les den más tiempo… pues ese edificio está desocupado..
estoy trabajando, quien no trabaja no trabaja, pero yo trabajo por mis hijos.