Unos escolares sembrando uno de los árboles en la ribera del Guadalope este martes
Cerca de 40 escolares plantaron una decena de plantas y tomaron conciencia de la importancia del medio ambiente
Dicen que en la vida hay que hacer tres cosas antes de morir. Una es escribir un libro, otra es tener un hijo y por último, plantar un árbol. Desde el martes son muchos los niños alcañizanos que ya han hecho una de estas tres tareas, la de plantar un árbol. Cerca de 40 escolares se concentraron el martes por la tarde en la ribera del Guadalope para celebrar el Día del Árbol y el Día Mundial de Acción por Los Ríos, una actividad organizada por Asociación Amigos del Río que contó con la colaboración de la concejalía de Medio Ambiente de Alcañiz.
Con la excusa de pasar una tarde diferente a orillas del río Guadalope, muchos niños disfrutaron junto a sus padres plantando una decena de árboles. La jornada comenzó alrededor de las 17.00 con el cuentacuentos de Titiripepa, que se encargó de explicar a los más pequeños cómo crecen los árboles y el por qué de su importancia en nuestras vidas.
«Pensamos que plantar un árbol es una actividad muy bonita y que si se vive desde pequeño, se consigue todavía coger más afecto por ellos. Los árboles nos sustentan la existencia y esta actividad sirve para que los niños puedan entender su significado y su papel en la naturaleza», destacó Javier Escorza, miembro de la Asociación Amigos del Río y Agente de Protección de la Naturaleza.
Después de escuchar atentamente la explicación sobre cómo crecen los árboles, los niños se distribuyeron por la ribera del Guadalope en varios grupos y se repartieron las tareas. Mientras unos pocos cogían las palas y los cubos, otros se encargaron de crear unas «bombas de semillas», formadas por arena, arcilla, ciemo y simiente, para aumentar la vegetación de la zona.
«Es una actividad manual que hemos preparado para los chicos. Sirve como experimento, porque es la primera vez que lo hacemos en un Día del Árbol. Es una manera de proteger la semilla a la hora de plantarla», indicó Escorza.
En total se sembraron 10 árboles que reemplazarán a aquellos más viejos y a los que se han ido rompiendo durante este tiempo. Entre las especies, árboles autóctonos de la ribera como el tamariz, sauces, álamos blancos y alguna higuera. Una vez colocados todos los árboles y las «bombas de semilla», niños y mayores disfrutaron de una gran merienda en un entorno natural que desde el martes cuenta con nuevos inquilinos.







