Uno de los dinosaurios ornitópodos que habitó el Maestrazgo hace 125 millones de años va tomando forma. Descansa en Ladruñán, en el yacimiento Pepe, y en la última campaña de excavaciones afloraron nuevos restos fósiles con información valiosa.
Esta intervención corrió a cargo del grupo Aragosausus y la Universidad de Zaragoza. Se llevó a cabo durante el mes de junio y participaron investigadores veteranos con antiguos y actuales alumnos del Máster Universitario en Paleontología. El equipo continuó con la recuperación de los restos del dinosaurio ornitópodo, hervíboro y de «tamaño considerable» estudiado por los investigadores Juan Maíllo y Jerome Hidalgo, que están iniciando sus respectivas tesis doctorales.
En esta última expedición se han recuperado numerosos elementos postcraneales del dinosaurio, como por ejemplo, varias vértebras y un elemento óseo inédito que contribuirá a ampliar el conocimiento del ejemplar.

No solo eso, sino que se ha constatado la relevancia de la zona a nivel paleontológico al contener una elevada cantidad de roca del cretácico inferior de hace 125 millones de años. Se trata de roca con sedimentos continentales de ambientes terrestres y acuáticos o semiacuáticos, pero ubicados en tierra firme, nada que ver con el océano o el mar.
«Hay en torno a unos 35 yacimientos localizados en 100 metros a la redonda y siguen saliendo año tras año a través de las prospecciones paleontológicas», dice Jerome Hidalgo. En Ladruñán, Pepe es uno de los dos yacimientos en los que hay actividad. Se excavó en 2010 y, de forma más reciente, en 2024, 2025 y 2026. El otro es el Camino de La Algecira, que se excavó de 2008 a 2011 y no se ha vuelto a intervenir en él.
«Nuestros directores de tesis trabajaron en la zona en aquella época. Estaban haciendo sus propias tesis, fueron publicando y llega un momento que tienes que cambiar o ir a otros lugares para seguir forjando tu camino como investigador y, ahora que nosotros hemos empezado nuestras tesis hemos vuelto», apunta Juan Maíllo.

Comenzaron a excavar partiendo de la experiencia de sus profesores que ya habían obtenido huesos importantes, sobre todo, de la pelvis, un indicativo de que hallarían más. Esto hizo que Pepe ganase prioridad en futuras intervenciones. «Desde 2023 hemos ido de menos a más, primero con una prospección y luego con excavación. Siempre ha salido un hueso inédito de cualquier parte del cuerpo que no teníamos, aparte de costillas y vértebras que son más de 80 y son más habituales», añade.
Han extraído restos de otros animales como cocodrilos o tortugas. Aunque, de momento, son muy fragmentarios, poseen un alto interés. «Son muy importantes porque dan información de cómo es el entorno y la panorámica del yacimiento va a quedar más completa», celebran.

Ahora la investigación se centra en la mesa de trabajo liberando los huesos de restos de roca, consolidando e inventariando. Tienen costillas, vértebras, partes de pelvis, pubis, un metacarpal, tendones, la escápula (omóplato en humanos), coracoides, alguno nuevo de cadera, dientes… «Faltan muchos huesos pero empieza a tener forma. Van a salir más piezas y pensamos que va a ser un ejemplar importante», apuntan.

Colaboración del pueblo
Ambos regresarán a Ladruñán. Lo harán en primavera con el grupo del máster, pero también ellos solos para avanzar en sus tesis. «No hacemos nada hermético, los vecinos que quieran venir pueden hacerlo. Nos acogen muy bien y tienen interés porque se acercan, nos preguntan… Todas las manos son necesarias y el patrimonio es de todos», dicen. De hecho, el yacimiento se llama Pepe en honor al vecino que dio con él.
Durante las campañas se alojan y compran en el pueblo, también conversan y conviven con la gente. En la última semana cultural ofrecieron una charla divulgativa y hay más proyectos previstos para desarrollar junto a los vecinos. El objetivo es que el avance de las investigaciones repercutan en el entorno en todos los sentidos posibles.








