La Unión Europea ha aprobado la incorporación de dos nuevas variedades dentro de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Melocotón de Calanda. Una decisión que podría traducirse en hasta un 25% más de cosecha cada año, lo cual supondría pasar de los aproximadamente entre cuatro y cinco millones de kilos que se recolectan cada campaña hasta los seis millones.
La inclusión de las dos nuevas variedades supone la ampliación de la campaña, ya que, en este caso, los frutos —en ambos casos tempranos— maduran a finales de agosto, casi un mes más de lo habitual. Esta nueva certificación entrará en vigor para la próxima temporada del melocotón este verano.
«Es una noticia muy importante para el sector de la fruta porque permite que cada uno de nuestros agricultores pueda elegir qué es lo que más le conviene para sus explotaciones», explica Samuel Sancho, presidente de la D.O. Melocotón de Calanda. Distribuir las explotaciones con las diversas variedades se traduce en que los frutos tendrán distintos momentos de maduración y, por tanto, se reduce el riesgo de perder toda la cosecha por factores meteorológicos como una tormenta de granizo. También los frutos estarán antes en las fruterías y, en consecuencia, se espera que haya más ventas y una mayor repercusión para los agricultores.
Estas variedades ya están implantadas en el territorio y ya existen parcelas en las que se recolectan. «La denominación ya tiene 25 años y, cuando se inició esta andadura, sus impulsores fueron quienes decidieron qué variedades se incluían dentro; con el paso de los años, se ha visto que era interesante alargar la campaña y estas variedades se han añadido», añade el presidente. Las nuevas variedades surgen de clones seleccionados del amarillo tardío, el habitual de la zona.
La modificación se trata de una demanda avalada por el sector, que consiste en una adaptación técnica a la realidad productiva del melocotón. Junto a la incorporación de variedades, la DOP Melocotón de Calanda trabaja también en modificaciones técnicas, como la revisión de los parámetros relacionados con el contenido en azúcares.
A todo ello, Sancho añade que también se trabaja junto con el CITA en los campos experimentales de Puigmoreno, donde también se observan resultados positivos. «Allí se trabaja con distintas variedades y veremos si de allí también se pueden añadir nuevas variedades», añade. La intención es poder encontrar clones mejor adaptados a las necesidades climáticas de la zona.










