Mi pueblo me ha dado mucho, ahora me toca a mí’. Este es el lema de Retorno del talento, un programa que busca poner más facilidades a aquellos que quieren volver al terminar sus estudios. Participan varios grupos leader de Aragón, algunos bajoaragoneses. De hecho, está coordinado por Cedemar-Bajo Aragón-Caspe a nivel regional.

Este programa se centra en lograr ese retorno al medio rural en el periodo de prácticas con el objetivo de conectar a jóvenes que acaban de terminar su formación superior, con responsables de empresas que necesitan de ellos.

Me parece buena idea para que la fuga de cerebros que tan sangrante ha sido desde que estalló la crisis allá por 2008, tenga una continuación pasando por la vuelta a los pueblos. Al menos, como bien dicen desde el proyecto «se dé la oportunidad, que tengan esa opción». En la mayoría de los casos es puro desconocimiento, tanto por parte de los estudiantes, ya que prácticas sigue siendo sinónimo de ciudades, como de los empresarios que muchas veces no encuentran los perfiles que necesitan por ser un tanto específicos. Están cerca los unos de los otros pero no se conocen. Hace pocos meses que empezó este programa y en este tiempo ha conseguido casi una decena de experiencias en el medio rural de todo Aragón, una en Cuencas Mineras.

En otoño están previstas varias reuniones en varios pueblos para poner en contacto a más estudiantes con empresarios y que siga creciendo este programa. Si la conexión no es entre gente de los mismos pueblos, sí de zonas rurales cercanas. La labor ahora es divulgar, dar a conocer y animar a las empresas a trabajar con la universidad para que en las aulas se puedan ofertar como prácticas. A la vez se sensibiliza a los jóvenes de los beneficios que tiene volver. Su retorno ya es un plus de innovación para al medio rural.