Hay lugares donde el tiempo parece detenerse. La Avenida de Aragón de Alcañiz es uno de ellos. Basta con que un coche de competición se sitúe frente a las dos banderas a cuadros de la salida para que la memoria viaje varias décadas atrás, a aquellos años en los que la capital bajoaragonesa se convertía en un circuito urbano único en España y el ruido de los motores formaba parte durante días de la vida cotidiana de la ciudad.
Este viernes, la XX edición del Rally Bajo Aragón volvió a demostrar que ese vínculo sigue intacto. Más de un centenar de personas, familias, vecinos, aficionados y curiosos se congregaron junto a la antigua línea de meta del Circuito Guadalope para asistir a una ceremonia que trasciende lo deportivo y se ha convertido en un homenaje a la historia del motor bajoaragonés.
A las 20.00 de la tarde, con 35 grados todavía marcando el termómetro, pero ya sin la amenaza de las extremas temperaturas que habían condicionado los días anteriores y preocupado a la organización por la posibilidad de que la prueba se suspendiera si se decretaba la Alerta Rojo Plus, comenzaron a desfilar los primeros vehículos.
La tradicional salida desde un mítico punto de Alcañiz
Uno a uno, alrededor de 32 de los más de 40 equipos inscritos hicieron rugir el motor de sus coches en la emotiva salida entre aplausos, saludos y decenas de teléfonos móviles inmortalizando el momento. Algunos participantes no pudieron acudir al acto al encontrarse ultimando las verificaciones técnicas antes del inicio de la competición, pero eso no restó ambiente a una ceremonia que volvió a reunir a varias generaciones de aficionados del automovilismo por las calles de la capital del Bajo Aragón.

El Real Automóvil Club Circuito Guadalope, organizador de la prueba y gran protagonista del fin de semana, contó con la representación de 14 equipos entre pilotos habituales y debutantes. Abraham López y Adrián Vela, actuales líderes del Campeonato de Aragón, dieron el pistoletazo de salida y fueron los primeros en salir. También en la modalidad de regularidad han tomado la salida David Gumiel y Diego Garrido, Sergio Sanz y Víctor Sanz, Ibrahim Loukili e Ignacio Córdoba y Xavi García y Berta García, que debutaron con un nuevo vehículo en esta cita.
Por su parte, en la categoría de velocidad estuvieron las parejas formadas por Raúl Sodric y Alejandro Cases, Rubén Magallón y Óscar Carcelier, Marc Palahí y Joaquím Moreno, Narcis Alcalá y Nelson Valldeoriola, David Erruz y Jesús Pellicer, Rodrigo Espes y Andrea Gracia, Adrián Lecha y Belén Maniega y Carlos Arco y Javier Alejos.

«Escuchar los motores en estas calles te revuelve algo por dentro», confesaba uno de los participantes entre la multitud antes del inicio del acto. Porque esta salida ceremonial tiene un significado especial. No se celebra en cualquier sitio. Se realiza exactamente donde durante casi cuarenta años terminó una de las pruebas urbanas más prestigiosas del automovilismo nacional.
Aunque aquellas carreras desaparecieron hace más de dos décadas, la pasión nunca abandonó la ciudad. Primero encontró continuidad en Motorland Aragón y, desde 2023, también en la recuperación del Rally Bajo Aragón, que este año alcanza su vigésima edición consolidado nuevamente dentro del Campeonato de Aragón de Rallyes.
Todos listos para un sábado de competición
Tras abandonar la Avenida de Aragón, la mayoría de los vehículos pusieron rumbo al parque cerrado de Motorland Aragón, donde permanecerán hasta la salida oficial de la prueba este sábado. Por delante les esperan ocho tramos cronometrados repartidos entre las carreteras de Calanda, Belmonte de San José y Valdealgorfa, con un recorrido renovado que incorpora cambios de sentido en algunos de sus sectores más emblemáticos y más de 66 kilómetros contra el cronómetro












