Venezuela continúa recibiendo ayuda humanitaria tras el doble terremoto que afectó al país hace ya tres semanas. Por el momento, se han rescatado a 6.460 personas, hay 16.470 heridos y la cifra de víctimas mortales asciende ya a 4.490, según datos del Gobierno venezolano. Ante esta situación de catástrofe, la ayuda sigue llegando desde todos los rincones del mundo.
Desde Alcañiz ha viajado Elena García, traumatóloga del hospital de la ciudad y miembro del equipo START (Sistema Técnico de Respuesta a Emergencias, por sus siglas en inglés), el equipo médico de emergencias de la Cooperación Española, liderado por la AECID. Cuenta que recibió la llamada en el último momento porque no encontraban a ningún traumatólogo disponible. «Desde el hospital de Alcañiz me pusieron todas las facilidades para venir aquí a echar una mano», señala.
García está trabajando en un hospital de campaña EMT 1 en Caracas, ubicado dentro de un parque de la ciudad, a media hora de La Guaira, zona cero de la catástrofe, y lugar desde donde llegan ciudadanos de los campamentos de desplazados para recibir atención sanitaria. En esta instalación atienden a pacientes ambulatorios y patologías menores. No cuentan con servicios de hospitalización ni cirugía, pero sí con los medios necesarios para realizar un traslado en caso de ser necesario.
"He puesto yesos, revisado fracturas, realizado radiografías que estaban pendientes y revisado enfermedades crónicas", explica. En definitiva, estas actuaciones se centran en "descolapsar el sistema sanitario porque tienen el sistema caído".
Testimonios duros
La experiencia no está siendo fácil desde el punto de vista emocional. "Estamos recibiendo testimonios muy duros de pacientes que lo han perdido todo, tanto lo material como a sus familiares", explica. A pesar de que ellos no están en la zona más afectada por el terremoto, "la carga emocional es muy fuerte". Aun así, la traumatóloga asegura que "nos insisten en que tenemos que cuidarnos nosotros para cuidar a los demás". También subraya que cuentan con psicólogos tanto para ellos como para que los pacientes puedan afrontar situaciones de dolor.
Largas jornadas de trabajo
"Las jornadas de trabajo empiezan a las 7.00, nos levantamos a las 5.45 más o menos. Desayunamos, nos aseamos y para las 6.30 nos vamos a una reunión grupal", relata. Están atendiendo a pacientes de 7.00 a 19.00, con alguna parada entremedias para poder descansar.
García señala que las jornadas son agotadoras física y mentalmente: "hay testimonios muy duros con los que se te cae el alma a los pies y te toca la fibra". Cuando van de vuelta al campamento, sobre las 19.00, aprovechan para cenar algo, darse una ducha, hablar con sus familiares un rato y acostarse. "No da tiempo a mucho más porque estamos rotos y agotados", concluye.









Emociona ver el carácter humanitario de esta alcañizana, la felicito por su valentía y espíritu solidario con los que en ocsiones más lo precisan.