¡¿Soltamos a Elmo o no?! Y un sí rotundo resonó en la plaza de San Roque de Caspe, este jueves, para que el cachirulo fuera devuelto a la peña Makrosis. Hasta lo alto de la ermita lo subieron Jaime Revilla, Rubén Camón y Carlos Bonastre, mientras no solo Elmo, sino todas las peñas caspolinas les animaban a golpe de tambor y gritos.
La emoción se desató con el cachirulo rojo y negro -que había robado Elmo el año pasado en la retirada del mismo el año pasado- y el pañuelo negro de la Makrosis rodearon el cuello del santo. «Subirse a la plataforma, acompañado por tu peña, por la gente de Caspe es indescriptible. No tengo palabras», destacó emocionado Bonastre.
Hasta la plaza, Elmo había llegado encarcelado, pero una vez el cachirulo fue devuelto, se colocó una camiseta de la peña y la fiesta pudo comenzar. Se sucedieron los abrazos entre amigos e, incluso, alguna lágrima se escapó al cumplir el sueño que tiene todo peñista en Caspe.
No obstante, la puesta del pañuelo no se redujo solo al acto de este jueves. La peña ya había publicado varios vídeos en redes sociales para entretener a los caspolinos y empezar a crear ambiente de cara a las fiestas. En su último vídeo, relataron cómo habían perseguido a Elmo por todo Caspe, desde que robó el cachirulo en 2025.
Un chupinazo para un pueblo entregado
Antes de la plaza de San Roque, la ubicación estrella en este día fue la plaza España. Conforme el reloj se acercaba a la 13.30 los minutos se iban contando con expectación. El chupinazo estaba a punto de ocurrir. Los colores de las peñas dibujaron el colorido fondo que no podía faltar, y el "boom" anunciador fue la guinda del arranque de las fiestas patronales ante una plaza a rebosar.
La imagen se complementó con las mejores previsiones por parte de los peñistas: carros llenos de latas, cantimploras, cubalitros y mucho hielo para soportar los casi 40º que abrasaron Caspe durante las horas centrales del día. Desde los balcones del Ayuntamiento, por otro lado, las Caspolinas de Honor disfrutaron de las mejores vistas, acompañadas por la corporación municipal.
Del almuerzo, al cohete anunciador
Para el concejal de Fiestas, David García, este siempre es su acto favorito. Tras cuatro años al frente de la organización de la programación se mostró orgulloso de la respuesta de los caspolinos: «Cuando me he levantado veía que las peñas ya estaban almorzando en los bares y me he quedado sorprendido».
La imagen que se encontró poco después fue todavía más significativa. «Ha sido llegar a la plaza a las 12 y estaba ya la plaza casi llena», destacó. Y media hora antes del chupinazo, el escenario ya estaba «a rebosar». «Eso te da una felicidad enorme. Es una gratificación grandiosa».
García aseguro que la organización llega a estas fiestas con la satisfacción de haber preparado un programa «para todas las edades y todos los públicos», aunque reconoció que la contratación de artistas y grupos musicales se ha convertido en una tarea cada vez más complicada que obliga a trabajar «con años vista».
Tras el lanzamiento del cohete anunciador, la alcaldesa Ana Jarque, el concejal de Fiestas y los pregoneros la churrería La Aragonesa protagonizaron varios ‘vivas’ por los caspolinos, las fiestas de San Roque, Caspe, Aragón y España. Como novedad, el chupinazo contó con un espectáculo de humo y colores que dibujó la bandera de España sobre la plaza. Jarque explico que el Ayuntamiento ha apostado por un elemento que representara la identidad del país junto al tradicional escenario caspolino. «Al final es nuestra identidad y lo que somos», apuntó.




















