La primera vez que se representó Hamlet en árabe fue en Gaza, allá por 1911 –nos dice la escritora y crítica Marta Rebón–, y corrió a cargo de una compañía cuyo director era un actor libanés venido de Egipto. Durante la Primera intifada (1987-1993), este drama figuraba en la lista de libros prohibidos por considerarse "una incitación a la violencia".
Ahora, la escritora británico-palestina ISABELLA HAMMAD (1992) –considerada una de las mejores novelistas jóvenes de Gran Bretaña según la revista Granta–, vuelve con esta novela: ingeniosa, conmovedora e inolvidable, a contar ese Hamlet, pero en la actualidad, sumergiendo a los lectores en las tensiones contemporáneas de Cisjordania, y planteando cuestiones cruciales y profundas.
Para ello se sirve de su protagonista: Sonia Nasir, de 38 años, actriz británica de origen palestino que viaja a Israel para visitar a su hermana, que da clases en la universidad de Haifa. Allí, no tarda en conocer a otros personajes, entre ellos a Mariam Mansour, directora teatral que quiere poner en escena una versión árabe de Hamlet en Ramala. Cuando Mariam se entera de que Sonia es una veterana de las tablas, la enrola para que figure en el reparto de su producción.
El regreso a su tierra natal, sus desplazamientos por la geografía local (Haifa, Gaza, Belén, Jerusalén), el contacto con los actores, los recuerdos militantes de su padre y su tío, y la sombra imborrable de las intifadas suscitan en Sonia una cadena de emociones que, en combinación con las vivencias del momento presente, la obligan a plantearse un dilema que no esperaba: qué es ser palestino y vivir en conflicto permanente con el Estado de Israel. La misma representación de Hamlet irá adquiriendo matices cada vez más cercanos al problema de fondo.
"ENTRA EL FANTASMA", segunda novela de la autora, es un inteligente relato en zigzag de la Palestina actual. Una apasionante historia de diáspora y desplazamiento que elude la fácil diatriba política y apuesta por las relaciones familiares y artísticas como espacio de resistencia.
La novela fue escrita antes de la masacre genocida de Israel sobre Gaza; por ello no sabemos cómo hubiera actuado el fantasma de Hamlet en semejantes circunstancias. Pero lo que sí sabemos es que esta historia sobre la familia, el recuerdo, la resistencia y la opresión está tan elegantemente estructurada, tan maravillosamente escrita que, una vez leída, tarda bastante tiempo en desaparecer de la memoria. Quizás no lo haga nunca.
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz




