En un teatro tan imponente como acogedor como es el Liceu de Barcelona, Gemma Blasco recogió el Premio Princesa de Girona. La directora y guionista de 'La Furia' lo recibió de manos de la Infanta Leonor, también princesa de Asturias y de Girona, quien en su discurso habló de sus influencers. "No son famosos ni viven en un mundo de glamur. Mis infuencers son seis, y creo que ya sabréis de quien hablo", dijo interpelando al público.

La Familia Real presidió la gala, que abrió el Rey Felipe VI con una bienvenida en español y catalán, igual que la Infanta. Entregaron seis galardones en seis categorías, y Gemma Blasco fue reconocida en Arte. Cada uno de estos premios se anunciaron con anterioridad en la llamada Tour del Talento, que recorrió diferentes ciudades durante varios meses.
El nombre de Gemma Blasco como ganadora entre cinco finalistas en su misma categoría se dio a conocer en abril en un acto en Granada en una parada de la gira que presidió la reina Letizia. Lo recibe "por crear nuevos imaginarios desde el cine, conectar con públicos amplios y abrir sus procesos de creación a las nuevas generaciones".
"Me aterra que nos volvamos inmunes a las imágenes"
En su turno de palabra, la joven que hunde sus raíces en Torrevelilla, donde además rodó parte de 'La Furia', habló de sus motivaciones para dedicarse al cine. "Me dedico al cine porque creo que las imágenes tienen el poder de cambiar la forma en que miramos el mundo. Hoy estoy aquí contando mi historia sin miedo porque otras directoras allanaron el camino", comenzó.
Y continuó: "Yo no me sentía representada en el cine y ellas me enseñaron que mi mirada también merecía un lugar. Nunca en la historia hemos estado rodeados de tantos estímulos visuales y sonoros. Hay algo de esto que me aterra.
Corremos el riesgo de volvernos inmunes a las imágenes, de que dejen de golpearnos. Y la indiferencia siempre ha sido el mejor refugio de la violencia. Yo creo que el mundo en el que vivimos es, en gran parte, el relato que nos contamos sobre él.
Y solo cuando el privilegio de contar este relato esté repartido de forma más horizontal, conseguiremos una representación más fiel de nuestras realidades. Hoy os quiero pedir una cosa. No dejemos de habitar con espíritu crítico las imágenes que nos rodean.
Aunque nos incomoden, aunque nos rompan, aunque nos obliguen a mirar donde no queremos mirar, aunque no pidan permiso. No sé si el cine cambiará el mundo, pero espero que al menos pueda sacudirlo y mostrarnos aquello que permanece en la sombra y en silencio. Si las películas son el legado que dejamos al futuro, me pregunto qué sucederá cuando en unas décadas veamos las imágenes de nuestro presente.
¿Estaremos avergonzados del mundo que estábamos construyendo? ¿O nos sentiremos orgullosos del que nos atrevimos a imaginar? Ojalá reconozcamos en ellas a una sociedad que tuvo el coraje de cuestionarse y la valentía de cambiar. Una sociedad que no se volvió inmune a sus propias imágenes".









