El I Triatlón Olímpico de La Estanca ha superado con nota su estreno y ha dejado sentadas las bases para convertirse en una cita estable del calendario deportivo de Alcañiz. La prueba, organizada por el Club Tragamillas y la Federación Aragonesa de Triatlón, ha reunido finalmente a 76 participantes en su primera edición en un soleado domingo en La Estanca y ha contado con el apoyo de 32 voluntarios y alrededor de un centenar de espectadores.

El balance de la organización es especialmente positivo teniendo en cuenta que el objetivo inicial se situaba en torno a los 60 deportistas. «Pensábamos que íbamos a rondar los 60, fíjate, estamos hablando de muchos más», ha explicado el director técnico de la prueba, Rafael Payán de Tejada Alonso, que ha destacado además el ambiente generado durante la jornada. Y es que ya antes mucho antes de las 9.00, la hora marcada para lanzarse al agua para arrancar el primer tramo, el personal ya se agolpaba en las zonas estratégicas para no perder de vista a los competidores. Algunos eran familiares y amigos, pero otros eran aficionados al deporte o vecinos de la zona que se habían acercado a ver el espectáculo.
En el plano deportivo, la victoria masculina ha sido para el zaragozano Adrián Lainez Jiménez, que ha completado el recorrido en 1:57:28. Noupa Sancho Román ha sido segundo con 1:58:52, mientras que Cristián Baena Juan ha completado el podio con un tiempo de 2:00:01.
En categoría femenina, el triunfo se ha quedado en el territorio gracias a la andorrana Inés Donoso Grau, vencedora con 2:18:22. Ariadna Rubio Goni, con raíces en Alcañiz, ha sido segunda, con 2:24:17, y la hijarana Silvia Meseguer Bellido ha terminado tercera, a solo 36 segundos de la segunda clasificada, con 2:24:53.
Ninguno pasó desapercibido para el público. "¡Es que vuela!", decían de Donoso en cuanto la vieron arrancar con la bici recién salida del agua.

Un estreno con la mirada en el futuro
Más allá de los resultados, uno de los principales objetivos de la organización era recuperar el triatlón para la zona y ofrecer una prueba que tuviera en cuenta tanto a los deportistas habituales como a quienes se acercan a esta disciplina de forma ocasional. En este sentido, el 22% de los participantes ha contado con una licencia de un día, un dato que Rafael Payán de Tejada Alonso considera especialmente significativo.
«Esto a nosotros lo que nos da es mucha alegría porque es lo que pretendíamos, volver a recuperar el triatlón para la zona», ha señalado el director técnico, que ha puesto en valor también la presencia de numerosos deportistas del Bajo Aragón. Entre ellos se encontraba la propia ganadora femenina, la andorrana Inés Donoso, y el alcañizano Guillermo Meseguer, cuarto clasificado en la general masculina.
La respuesta, además, ha trascendido el ámbito comarcal. La prueba ha contado con participantes procedentes de diferentes puntos de Aragón y de comunidades como la Comunidad Valenciana, Cataluña, La Rioja, País Vasco o Madrid, además de la presencia de deportistas franceses. «Para ser un triatlón pequeñito, de un entorno rural, no podemos estar más contentos y hemos llegado a mucha gente», ha destacado Payán.
El propio vencedor, Adrián Lainez, ha puesto en valor las características del recorrido y la organización del estreno. El zaragozano, que ya había competido en el antiguo Triatlón Cross de Alcañiz hace seis años, ha destacado especialmente el sector ciclista, con el paso por el circuito de Motorland Aragón. «El circuito de Motorland es súper rápido y tenerlo ahí cerrado para nosotros ha sido un privilegio», ha explicado tras cruzar la meta.
También la vencedora femenina, Inés Donoso, ha querido respaldar el nacimiento de la prueba. La deportista de Andorra ha destacado su conocimiento previo del entorno y ha asegurado que «había que apoyarlo», especialmente en un momento en el que algunas pruebas de triatlón en Aragón están desapareciendo. Su triunfo refuerza además el marcado carácter territorial que la organización buscaba para esta primera edición. "Conozco este entorno bien, porque vengo a entrenar aquí y tenía que estar", añade. Respecto a lo de volar que valoraron algunos con asombro sobre la bici asegura que es lo suyo. "Es mi fuerte", ríe.

La Estanca y Motorland, protagonistas
El recorrido, diseñado sobre distancia olímpica, ha combinado los 1.500 metros de natación en La Estanca, cerca de 40 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de carrera a pie. El segmento sobre bicicleta, con el paso por Motorland, ha sido uno de los grandes atractivos para los participantes y ha recibido numerosos elogios durante la jornada.
La carrera a pie, por su parte, ha llevado a los triatletas por caminos y sendas del entorno del embalse. La tormenta registrada el sábado, el día anterior de la prueba, apenas han condicionado el desarrollo de la prueba. Lainez ha explicado que únicamente se ha encontrado algo de barro en el primer tramo de la carrera, mientras que el resto del recorrido se ha mantenido en buenas condiciones.
El esfuerzo organizativo ha tenido detrás a 32 voluntarios, una pieza que Rafael Payán considera fundamental para explicar el éxito del estreno. «Tengo la suerte, y esto es fundamental, de tener un equipo de voluntarios que no hace falta que les digas nada», ha destacado. El director técnico ha extendido el agradecimiento al Club Tragamillas, su presidente Luis Lizana, los patrocinadores, colaboradores y los propios participantes. Lizana es uno de los que se lanzó a disfrutar de la prueba, esta vez sin tener que estar al cien por cien encima de la organización.

La respuesta del público ha completado una jornada que, según la organización, ha congregado a entre 100 y 150 personas alrededor de la prueba. Todo ello ha reforzado la intención del Club Tragamillas de dar continuidad al proyecto y volver a ofrecer el próximo año una nueva edición.
«El feedback que estamos recibiendo es muy bueno, así que esto nos da más fuerzas, por supuesto, para que el año que viene intentemos otra vez darle una nueva oportunidad al triatlón olímpico en Alcañiz», ha afirmado Payán.
La primera edición, por tanto, no solo ha servido para recuperar el triatlón en La Estanca, sino también para demostrar que existe interés por una prueba de estas características en el Bajo Aragón. El reto pasa ahora por mantener el espíritu con el que nació: una competición cuidada, vinculada al territorio y abierta tanto a deportistas experimentados como a quienes deciden volver a ponerse un dorsal.























