La planta de reciclado de paneles fotovoltaicos prevista para instalarse en Venta del Barro está más cerca de ser una realidad. El proyecto que promueve la multinacional francesa Rosi ha obtenido la aprobación del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). El desembarco de la iniciativa forma parte del plan de acompañamiento de Endesa para el Nudo Mudéjar de Transición Justa se espera desde hace meses. Prevé generar una veintena de empleos y supondrá una inversión que rondará los 15 millones de euros.
La instalación que se plantea para La Puebla de Híjar es una planta de reciclaje y tratamiento de paneles fotovoltaicos de silicio considerados como residuos o partes de estos. Tal y como detalla la información del Inaga, «el objetivo de la empresa es recuperar el aluminio, vidrio, silicio, cobre y plata contenido en estos paneles». La capacidad global para la que se solicita autorización es de 10.000 toneladas al año, con una evolución progresiva desde 2.000 en el primer año de actividad hasta alcanzar las 10.000 en 2030.
El encargado de la puesta en marcha de la planta en la localidad, José Manuel Almudí, valora que al fin el Inaga haya dado salida a un proyecto que define como "puntero" y del que destaca el alto impacto social. "No estamos hablando de 6.000 puestos de trabajo, estamos hablando de entre 20 y 25, que en una zona como el Bajo Aragón es de un calado importante", apunta. Almudí es natural de La Puebla de Híjar y conoce a la perfección el territorio. Este desbloqueo administrativo en el Inaga tras meses de espera supone el inicio a corto plazo de los primeros movimientos sobre el terreno.
La implantación de la actividad de reciclaje será en una nave que ya existe y que consta de 3.246 metros cuadrados ubicada en una parcela de 29.999. Las obras a desarrollar para la puesta a punto incluyen la adecuación de zonas anexas y la construcción de un nuevo almacén para módulos fotovoltaicos. Optando por una nave ya edificada «se minimizan los impactos derivados de la construcción».

De los casi 30.000 metros cuadrados de superficie catastral, una parte será ocupada por las instalaciones de tratamiento y almacenamiento. La nave que ya existe se destinará a la zona principal de procesamiento. Allí se ubicarán los talleres de tratamiento, zonas de almacenamiento, sala de control y también las oficinas.
La actividad proyectada tiene por objeto la recuperación de materiales contenidos en los paneles solares tales como aluminio, vidrio, silicio, cobre y plata. Esto se hará mediante un proceso secuencial que incluye etapas de desmontaje mecánico, tratamiento térmico por pirólisis en hornos que se instalarán, separación mecánica y tratamiento químico. Asimismo, se contempla la preparación para la reutilización de los módulos que, tras una inspección técnica, puedan ser destinados a una segunda vida útil.
Desde el Consistorio celebran el paso firme que se ha dado con un "proyecto muy serio" que avanza. "Es una empresa más que suma en esta potenciación del norte de Teruel, llevan muchos meses trabajando y a veces los procesos administrativos son lentos como ha pasado en el Inaga, pero ya está. Y a nivel municipal todo lo que han presentado va para adelante y en tiempo", dice el alcalde, Pedro Bello. "Nos ilusiona también porque diversifica el tejido empresarial de Venta del Barro y ya tocaba que llegaran a este punto y continuar", añade.
365 días de funcionamiento
Según el documento ambiental, la planta funcionará en régimen continuo con operación prevista de 24 horas al día en tres turnos durante 330 días al año para las etapas térmica y mecánica, y 253 días al año para el tratamiento químico. Contabilizando los días dedicados a operaciones de mantenimiento, la planta estará en funcionamiento los 365 días del año.
Los residuos gestionados en la instalación se clasifican como no peligrosos. El consumo energético previsto es de 10 GWh/año, aunque contarán con paneles fotovoltaicos para autoconsumo.
Se prevé la construcción de dos naves adicionales para almacenamiento. Estarán ubicadas en el patio sur del edificio principal. Incluyen dos almacenes de residuos con una superficie total de 7.500 metros cuadrados, cuya construcción se realizará en dos fases. La instalación también contempla zonas técnicas para almacenamiento de productos químicos, sistemas de depuración de gases, equipos de refrigeración, transformador eléctrico, conexión de gas, y aparcamiento.
La planta contará con sistemas de control ambiental para emisiones atmosféricas, aguas residuales, residuos sólidos y consumo de energía y agua.
En cuanto a la movilidad, la parcela dispone de acceso rodado desde el viario del polígono industrial, apto para vehículos pesados. Se contempla la existencia de zona de aparcamiento, transformador eléctrico (existente y ampliable), conexión a red de gas (mediante prolongación de tubería desde punto de conexión a 200 metros), y zona de instalaciones auxiliares (compresores, almacenamiento de agua, sala IT, baja tensión, mantenimiento).
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