En las rondas se fija buena parte de la esencia de la jota. En los cantos de calle, en grupos improvisados y sin mirar el reloj la jota encuentra su acomodo en lo popular. Vinaceite es una de las localidades que mantienen esta costumbre de sacarla al asfalto y de llevarla de esquina en esquina, de cochera en cochera y de casa en casa para cantar, charlar y compartir comida y bebida. Hubo seis paradas en las que no faltó de nada.
Para las fiestas patronales queda más de un mes, pero como ya es esperada desde hace años la jota hasta la madrugada una noche de verano, este viernes por la noche la localidad se vistió de anfitriona para recibir a alrededor de 150 personas. A los joteros del pueblo se unieron otros desplazados de otros vecinos para unirse en torno a la pasión por una de las expresiones del folclore aragonés. También se unieron voces talentosas y conocidas como la de Iris Pérez Alquézar. La joven alcañizana, que hunde sus raíces en Albalate del Arzobispo, sigue cosechando éxitos y se hizo popular tras su paso por el concurso de la televisión autonómica Jotalent.
Con todos estos alicientes, además del calor que invitaba a no volver a casa, la ronda jotera de Vinaceite se alargó más de cinco horas desde 22.00 hasta pasadas las 3.00 de la madrugada. Híjar, Calanda, Caspe, Albalate del Arzobispo, La Puebla de Híjar, Alloza, Alcañiz, Alcorisa, Teruel, Azaila y Vinaceite, entre otras poblaciones, se fundieron en una en torno a la jota.
"Nos han hecho sentir como en casa acogiéndonos como solo ellos saben hacerlo", dice Antonio Moragriega, uno de los participantes, y vecino y cantador de La Puebla de Híjar. Destaca, además, la participación del grupo de alumnos a los que enseña Isidro Claver Ochotorena en las escuelas tanto en La Puebla como de Castelnou, donde el pasado otoño recuperaron también su ronda tomando como referencia Vinaceite y animados por las clases de los Claver. A Vinaceite este viernes se desplazaron una docena, que se llevaron el caluroso aplauso y reconocimiento de los asistentes y terminaron con la sensación de haber dejado el pabellón bien alto.









