Ricardo Bondía recuerda perfectamente cuándo y cómo se fundó la peña La Albarca, la más antigua de todo Calanda y que puede presumir de casi 50 años de historia. Eran un grupo de jóvenes amigos de entre 14 y 16 años y acudían al bar Dantis, que hacía poco había abierto sus puertas. Allí, un año después surgió la idea de agruparse y fundar en 1979 una peña bajo el nombre de ‘La Albarca’. Eran muchos y también innovadores y aún recuerdan con nostalgia su primer local: un corral de una casa. «Éramos muchos y lo pasábamos en grande. Siempre hacíamos muchas cenas y comidas y fueron forjándose historias que hoy día todavía sacan alguna que otra risa entre todos nosotros», detalla.
Lo primero que hicieron para que el resto del pueblo supiera que habían fundado una peña fue comprarse una camiseta negra y ponérsela. No bordaron el nombre todavía y fue unos años más tarde cuando adquirieron unos chalecos que todavía llevan. Fueron cambiando de local y en el 1997 adquirieron el primero en propiedad y esas fiestas del Pilar ya cenaron allí.
Fueron fieles al nombre que se eligió el primer día, aunque Bondía confiesa que al principio iba a llamarse ‘La Punchadeta’. Eran 21 personas en ese momento, pero fueron creciendo con la llegada de los hijos, que siguen acudiendo a cenar algún día siempre que pueden.
Todo es motivo de celebración, pero los 25 años desde que se fundó lo fue todavía más. La Albarca se desplazó al completo hasta La Rioja y con los 50 dentro de cuatro años tocará organizar algo similar.
Las comidas y las cenas tratan de mantenerlas. Destaca la judiada del puente de la Constitución, que Ricardo se encarga de elaborar con la ayuda del resto y que se ha convertido ya en toda una tradición. «Igual hace 27 o 28 años que no fallamos. Le ponemos chorizo, patas de cerdo…», cuenta. También durante el año abren el local para Semana Santa, todos los días de las fiestas de San Roque y también para las del Pilar.








