La población del medio rural lleva creciendo siete años consecutivos. Desde 2018, los pequeños municipios de toda España han aumentado su población en 163.027 personas, una tendencia positiva que también se da en muchas localidades bajoaragonesas. Según la última revisión del Padrón Municipal de Habitantes, los pueblos de menos de 5.000 habitantes incrementaron su censo en 22.020 personas.
Este incremento es debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes. En 2024, el medio rural atrajo 68.814 habitantes, 10.405 más que el año anterior, como refieren los resultados de la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia. Durante los últimos siete años los municipios con menor población han atraído a 447.667 habitantes, de los cuales alrededor del 40% proceden de otras localidades del país.
La llegada de población al medio rural está vinculada al crecimiento demográfico del país y los saldos migratorios positivos son, en una buena parte, consecuencia de la llegada de población extranjera.

Conocimos Valderrobres en la parada de un viaje y hace cinco años dejamos Bélgica
GISÉLE LEMÓN. Bélgica - Valderrobres
Giséle y su marido llegaron a Valderrobres por casualidad. Pararon a dormir una noche en un viaje Madrid-Barcelona, al año siguiente viajaron al Matarraña una semana y al otro decidieron comprarse una casa de vacaciones. En 2020 vendieron todo lo que tenían en Bélgica y empezaron una nueva vida. Trabajan regentando la Casa Don Pelayo, apartamentos de alquiler turístico y un gastrobar con mucho encanto ubicados en una casa antigua que tardaron unos años en arreglar.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Bajo Aragón Histórico el saldo migratorio es positivo en 2024, el último año con datos, en 1.001 nuevos vecinos gracias al saldo exterior, que llega al millar de nuevos residentes extranjeros llegados directamente de otros países. En cambio, el saldo interior, el de nuevos vecinos provenientes de otras zonas del país, es deficitario, con -157. Lo mismo ocurrió el año anterior, en 2023, aunque en menor medida. Este saldo tiene en cuenta las llegadas o salidas producidas entre los diferentes municipios de España, por lo que se contabiliza tanto a extranjeros como a españoles y lo que se tiene en cuenta es que lleguen de otras zonas del país. Hubo 306 nuevos vecinos con un saldo exterior de 687 y un saldo interior cuyo descenso aún fue más agravado, de -393.
La llegada de nuevos vecinos se produce sobre todo en las cabeceras de comarca y en las localidades más grandes de cada zona. Alcañiz fue la que recibió más nuevos habitantes en 2024 con 249 extranjeros frente a 30 españoles; y le sigue Caspe con 134 vecinos llegados del extranjero y -95 del resto de España. Destaca Andorra, que sigue sufriendo una sangría de población tras el cierre de la Central Térmica. El saldo exterior es de 42 y el interior, de -36.

El difícil acceso a la vivienda es uno de los aspectos más delicados del arraigo
Mª FLORENCIA OVIEDO. Argentina - Valderrobres
La diseñadora argentina María Florencia, de 43 años, llegó al Matarraña en 2018 buscando un entorno tranquilo. En 2022 abrió la tienda De la Flor y, en 2024, el Atelier La Higuera, iniciando un proyecto propio vinculado al trabajo textil, los oficios y un consumo consciente. Destaca que su nacionalidad belgo-argentina ha sido un «factor de privilegio», ya que simplifica los trámites administrativos y el acceso a determinadas opciones, algo que no siempre ocurre en todas las trayectorias migratorias. Desde su experiencia personal, el acceso a la vivienda ha sido uno de los aspectos más delicados del arraigo en Valderrobres y en la comarca. En su situación, la estabilidad llegó a través de la compra de una vivienda, gracias a la posibilidad de acceder a determinadas condiciones -como un préstamo hipotecario- que no están disponibles para todas las personas. "No se trata de una cuestión de voluntad ni de esfuerzo individual, sino de desigualdades en el acceso a recursos y derechos que condicionan los procesos de arraigo. La oferta de alquiler estable es limitada y esta situación responde a una realidad compleja en la que intervienen diversos factores, como distintos usos de la vivienda o las reticencias de algunas personas propietarias derivadas de experiencias previas. Precisamente por esa complejidad, es una cuestión que merece ser abordada con cuidado, pero también con atención y voluntad de encontrar soluciones", afirma la argentina afincada en Valderrobres.
Más allá de las capitales de comarca sobresalen localidades más pequeñas que crecen con la llegada de inmigración directamente desde sus países de origen. Es el caso de Albalate con 33 nuevos vecinos en el saldo exterior, La Fresneda (20), Peñarroya de Tastavins (28), Mas de las Matas (28), Fayón (35), Maella (71) o Fabara (31), entre otros.
Un caso significativo es el de Peñarroya de Tastavins, con un saldo exterior positivo de 28 nuevos residentes gracias a las empresas de la localidad que contratan en origen trabajadores para agrícolas, ganaderos y algún peón forestal. Son hombres mayoritariamente de Senegal y en menor medida de Marruecos que llegan a Peñarroya con contrato de trabajo. Muchos de ellos cuando consolidan su empleo inician la reagrupación familiar para reunirse con su mujer e hijos o, en el caso de los más jóvenes, solo con su pareja y tienen aquí descendencia. Para ello son claves los siete pisos de alquiler municipales, que están todos ocupados, tal y como destaca su alcalde, Ricardo Blanch.
Al principio estos hombres viven juntos y cuando inician su vida con sus familias buscan una vivienda. La llegada de población extranjera unida a sus familias ha aumentado el censo en Peñarroya, que está muy cerca del medio millar de habitantes. La mitad de los alumnos de su escuela son de origen extranjero.

Me vine por mi pareja y hace medio año abrí una pastelería. Caspe me ha acogido bien
DEISY BASTO. Colombia - Caspe
Deisy es colombiana y lleva casi seis años en Caspe, a donde llegó por amor desde Zaragoza. Desde hace medio año regenta la pastelería artesanal Dulcinea, el negocio con el que se ha lanzado al emprendimiento a sus 49 años. En su país elaboraba pasteles pero no había contemplado seguir aquí hasta que por problemas de salud le tocó dejar el supermercado en el que trabajaba. Así que decidió lanzarse. «Todo comienzo es lento y duro pero la clientela va respondiendo. Tuve muy buena acogida cuando llegué a Caspe y ahora también. Este es mi lugar».
No obstante, en la media nacional su peso en la población de los pueblos con menos de 5.000 habitantes aún es reducido: un 10,2% frente al 14,1% nacional. El 83% de los pequeños municipios tienen un porcentaje de población extranjera por debajo de la media nacional, y en el 43% representa menos del 5% del total de su censo.
2018 marcó un punto de inflexión en la pérdida de población y la emigración registrada en los municipios rurales. En ese año, 6.832 municipios en España tenían menos de 5.000 habitantes y concentraban una población de 5.700.024 personas. La mayoría de ellos tenían un saldo vegetativo negativo, a lo que se añadía la salida de población, especialmente mujeres y jóvenes.
Entre 2011 y 2017, todas las comunidades autónomas, salvo País Vasco y Madrid, perdieron población en los pequeños municipios, con una reducción del 6,1 %, 405.371 habitantes menos en 7 años.
Sin embargo, las cifras actuales evidencian que, desde 2018, aunque su saldo vegetativo es negativo, los pueblos han atraído población nacional y extranjera, ha crecido el número de personas ocupadas, especialmente mujeres, y solo Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y León continúan perdiendo población en el conjunto de los pequeños municipios.
El saldo migratorio positivo entre 2018 y 2024 no se concentra en unos pocos pueblos, sino que se registra de manera generalizada. De los 6.832 términos con menos de 5.000 habitantes registrados en 2018, 5.398 (el 79%) actualmente tienen un saldo migratorio positivo, incluso en los municipios más pequeños, por debajo de los 100 habitantes, o más remotos.











¡Es que el Bajo Aragón enamora! 😍
(palabra de barcelonés emigrado hace 3 años a Alcañiz)
Como geógrafo diplomado con especialización en urbanismo y desarrollo regional, he decidido conscientemente establecerme de manera permanente en Caspe. Considero que la región del Bajo Aragón es una especie de “Tsokana de España”, y resulta plausible que su desarrollo en las próximas décadas pueda evolucionar de manera tan dinámica como lo hizo la “Tsokana” desde los años 60.
Caspe se caracteriza por una oferta completa de servicios, una vida cultural activa y numerosas festividades y eventos tradicionales. La ciudad se encuentra junto al embalse “Mar de Aragón”, que ofrece múltiples posibilidades para la práctica de deportes acuáticos y la pesca. La accesibilidad es excelente: Caspe está bien comunicada por tren y carretera, y los aeropuertos internacionales se encuentran a tan solo una o dos horas y media. El mar Mediterráneo se alcanza en aproximadamente una hora y media, el Atlántico en alrededor de tres horas, y las montañas también están a unas dos horas y media. El clima es especialmente agradable para los habitantes del norte de Europa: los veranos son cálidos y soleados, los inviernos frescos y despejados, el aire es limpio y los cambios estacionales resultan beneficiosos para la salud y el bienestar.
Caspe y la cercana Alcañiz ofrecen un amplio espectro de oportunidades para nuevos residentes comprometidos. Entre ellas se encuentran la revitalización de tierras agrícolas abandonadas, la renovación de casas históricas de piedra, la toma de negocios existentes que se venden por motivos de edad, así como la creación de nuevas empresas. La región resulta particularmente atractiva para personas innovadoras y que trabajan de forma digital, ya que la energía es económica y se garantiza una buena conectividad a Internet, incluso en áreas rurales, gracias a redes satelitales como Starlink.
Tras mi traslado, mis hijos me visitaron desde Alemania. Para ellos, al igual que para muchos otros jóvenes bien formados, resulta cada vez más difícil adquirir una vivienda propia o mantener un nivel de vida adecuado en Alemania. Quedaron igualmente fascinados por las oportunidades que ofrece Caspe, por la diversidad cultural, las festividades tradicionales, la amabilidad y apertura de la gente, así como por un estilo de vida español auténtico, no condicionado por el turismo masivo. Mi hijo tiene previsto mudarse permanentemente a Caspe el próximo año junto con su pareja; dos de sus amigos, también entusiasmados por la región, ya están considerando seriamente trasladarse de forma definitiva.
En este contexto, recae sobre las ciudades y municipios del Bajo Aragón la responsabilidad de desarrollar conceptos que atraigan a jóvenes altamente cualificados de toda Europa del Norte. El objetivo debe ser darles la bienvenida, facilitarles el aprendizaje del idioma, proporcionar apoyo y orientación, y motivarlos a integrarse de manera permanente. Con un fomento estratégico de estos nuevos ciudadanos innovadores, Caspe, Alcañiz y la región del Bajo Aragón pueden beneficiarse a largo plazo del conocimiento especializado, el espíritu emprendedor y la diversidad cultural, al tiempo que se impulsa de manera positiva el desarrollo demográfico de la zona.