35 años de experiencia avalan al taller de costura de Pilar y Lidia Serrano Giner en Alcañiz. El de estas dos hermanas naturales de Mas de las Matas es un pequeño reducto de los que ya quedan pocos debido a la falta de relevo generacional y a la llamada «moda rápida». O lo que es lo mismo, el consumo masivo de productos muy baratos, de mala calidad y con un tiempo de vida muy corto que las grandes cadenas fabrican en los países más deprimidos del planeta pagando salarios muy bajos y sacrificando la seguridad.
Las masinas piden que se cuiden los pocos negocios que quedan de la rica industria textil bajoaragonesa que, sin embargo, ha ido cerrando en las últimas décadas. También intentan concienciar en la importancia del consumo responsable comprando menos y mejor en el comercio local. Tanto por los problemas que genera el consumismo para el planeta como por mantener empleos en los pueblos. «Si en la comida ya estamos concienciados y ya nos planteamos el kilómetro cero, ¿por qué no en la ropa? No se puede tirar tanto, generamos una cantidad de basura impresionante. No pasa nada por repetir vestido en una boda. Hay que reutilizar, reducir y reciclar. El planeta no se puede permitir este nivel de consumismo», señalan.
Pilar y Lidia abrieron su taller con 17 y 21 años, respectivamente. Primero estudiaron costura, un oficio que le vieron a su madre en casa y también a su abuela, que tejía. Ahora suman 35 más pero siguen haciendo lo mismo que cuando empezaron: confección a medida, arreglos y clases de costura. Pero la demanda ha ido cambiando. En sus inicios lo que más les pedían era ropa a medida. Ellas diseñaban los patrones y cortaban las telas y sus clientas las cosían en casa. Ahora la costura ya no se transmite de generación en generación y el fenómeno de la moda rápida ha reducido notablemente la confección a medida por lo que gran parte de su trabajo se centra en los arreglos. No obstante, sigue habiendo quien necesita ropa a medida porque les gusta o porque en el mercado no encuentran prendas que se les adapten. Normalmente, para grandes eventos. «En estos tiempos domina el arreglo porque no podemos competir con los precios de China, aquí pagamos impuestos», destaca Pilar.
Explican que gestionar un negocio «no es fácil» pero reconocen que se encuentran en un momento profesional «muy bueno». Las dos hermanas transmiten pasión por un oficio «muy creativo y satisfactorio» que en estas más de tres décadas han combinado con su vida personal. «Hemos vivido además de trabajar», destaca Lidia.
Su pasión por la costura la transmiten a las alumnas -y algún alumno- de su taller de costura, en el que la más pequeña tiene seis años. En su estudio las clases se adaptan a las necesidades de cada aprendiz. Enseñan desde a la que no sabe ni utilizar una máquina de coser a la que quiere mejorar su destreza. Tienen a muchas chicas jóvenes que sus madres no aprendieron a coser de sus abuelas y que ahora desean confeccionar sus propias prendas.
Además, este curso Lidia se ha estrenado como docente en un certificado de profesionalidad del INAEM de «arreglos y adaptaciones de prendas y artículos en textil y piel». Ha contado con 15 alumnas y el próximo año se repetirá. «Estamos hartas de oír lo de ‘eso no vale la pena arreglarlo’ pero es que no nos podemos permitir este nivel de consumismo. Tanto por los residuos que genera como por lo que se gasta produciendo y además en España todo está muy regulado pero no en otros países», incide Lidia.
Las dos hermanas también reivindican cómo la confección ha estado presente desde el principio de los tiempos y ha formado parte de todos los hitos de la humanidad aunque muy invisibilizado. Como el de las mujeres, que siempre han estado en los grandes momentos de la historia en un segundo plano. «En todos los aspectos de la vida está el textil oculto. Desde los grandes descubrimientos de la humanidad a los viajes a ultramar lo han necesitado. Se empleaba más tiempo para confeccionar las velas que para el casco del barco. Esta labor casi siempre corría a cargo de las mujeres y, por supuesto, sin que pudieran hacer vida ellas solas», enfatiza Lidia, quien también quiere destacar el papel de las amas de casa confeccionando mascarillas, batas y delantales para los sanitarios desde su casa.







