La comunidad energética de Valderrobres avanza en su tramitación administrativa al recibir el visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) tras más de dos años de espera. La Fundación Valderrobres Patrimonial solicitó el trámite al organismo porque la ubicación -propiedad de Repavalde- también compete a la confederación al tratarse de una zona inundable del rio Matarraña.
La idea es ponerla a disposición de los vecinos que residen en el casco histórico de Valderrobres, ya que, al vivir en una zona declarada como BIC (Bien de Interés Cultural), no pueden instalar placas solares en sus viviendas ni tampoco fibra óptica. En su momento, y a través de los estudios, se calculaba que unos 200 clientes podrían conectarse a esta red. Ahora en una reunión prevista a finales de año estudiaran la viabilidad del proyecto, los siguientes pasos a seguir y el interés de los vecinos de la capital del Matarraña.
A falta de estudiar las opciones, una de las más viables sería constituir una comunidad de propietarios, similar a una comunidad de vecinos, en la que cada participante tendría una capacidad de voto y de decisión proporcional a la cantidad de kilovatios contratados. En este modelo, la Fundación contaría con la participación que le correspondiera en caso de contratar parte de la energía. Si finalmente no lo hiciera, su papel se limitaría a ceder los terrenos necesarios para la puesta en marcha de la comunidad energética.
La comunidad energética se ubicaría en un huerto solar, al lado del campo de fútbol, y también podría estar abierta al resto de los vecinos, si están interesados. "Al pasar tanto tiempo desde que pedimos la solicitud, el proyecto estaba totalmente aparcado. La idea es darle prioridad a las personas del casco histórico porque son los que no pueden colocar placas solares, pero el resto también podrían", explica Manuel Siurana, presidente de Rapavalde en los micrófonos de Matarraña Radio.









