Decenas de joteros de todas las edades unieron talento y sensibilidad para recaudar fondos que destinar a la investigación en cáncer. Sucedió el sábado en el Teatro Municipal de Alcañiz en un festival benéfico que empezó de tarde y terminó de noche tras casi tres horas de jota. El Grupo Folclórico Malandía se encargó de organizarlo dentro de los actos que durante todo el mes se están sucediendo por todo el territorio con la enfermedad, que el 4 de febrero conmemora su día mundial. La convocatoria atrajo a numeroso público, tanto que llenó toda las butacas del teatro previo pago de cinco euros de entrada. Entre todos consiguieron reunir más de 1.200 euros. En concreto, 1.245 euros que fueron a parar a la junta local de la Asociación Española Contra el Cáncer en Alcañiz, presentes en el evento.
La tarde fue única, además, para disfrutar de diferentes nombres de la jota en un mismo recital. Entre los participantes hubo varios Premios Ordinarios y Extraordinarios del Concurso de Zaragoza. También una mayoría de joteros relacionados con la provincia de Teruel y con el territorio bajoaragonés.
Premios y escuela
El respetable disfrutó de voces como la de Lucía Claver, de Samper de Calanda y vigente Premio Extraordinario en canto femenino en el certamen zaragozano del último Pilar. También pudo comprobar cómo suena Marc Pardo ‘Chaparro’ de Valdealgorfa solo un día antes de ganar su primer concurso en Paniza y un mes después de su tercero en Huesca. El alcorisano Marcos Azuara, primero en canto masculino en el certamen oscense, tampoco se perdió la cita solidaria con Malandía, así como tampoco lo hicieron figuras como Julio Latorre o Sonia Platero, maestra de Azuara y Claver, entre otros jóvenes portentos.
En el baile emocionaron parejas como la formada por Carlota Navarro y Luis Trillo, de Alcañiz y Calanda; Ana Domínguez y Álvaro Vijuesca, Laura Martínez y Hugo Salomón o la de Juan Carlos Aguayo y Carmen Mateo, entre otras muchas. Las casi tres horas de festival estuvieron arropadas por la rondalla dirigida por el alcañizano Luis Quílez e integrada por tocadores de diferentes localidades, algunos tan veteranos como Ángel Segundo, de Vinaceite y uno de los Académicos de la Jota de Honor.
Hubo muchos más nombres de diferentes poblaciones, y mucho talento concentrado en las escuelas tanto con los más pequeños bailando bajo la dirección de Ramón Artigas, como de los más veteranos que echaron sus coplas.







