Todo sucedió como tenía que suceder y ahí está el encanto, porque para muchos, la procesión del Encuentro es también la del propio. La de volver al pueblo y ver a la gente que esperas ver en el mismo lugar de siempre. A falta de quince minutos para las 21.00, los alabarderos atravesaron la plaza de España a paso ligero rumbo a San Roque. Allí, junto al arco, esperaba el Nazareno para que lo escoltaran hasta la plaza de España donde se iba a encontrar con la Dolorosa. Así fue. Aunque la procesión comenzó pasada la hora marcada, el Encuentro se produjo como tenía que producirse, en la curva hacia la calle Mayor para continuar juntos los dos pasos.
Tras el cruce de los dos pasos, la Dolorosa con sus penitentes y esclavas avanzó cerrando la procesión por las calles del casco histórico para regresar de nuevo a la plaza y entrar a la iglesia. La Dolorosa lució como nunca con su vistoso manto y todo tiene una historia detrás. Uno de los primeros que llevó se puede ver en el Charif, donde hay una exposición sobre la cofradía montada con objetos y fotografías. Es la protagonista de este año, ya que es a la que le ha tocado ser filatelizada, por lo que es la mejor ocasión para conocer más en profundidad su historia.
El próximo acto se realizará en el Charif, será el Jueves Santo por la mañana con la presentación del vídeo de promoción de La Puebla y su Semana Santa. Por la tarde, será el turno del Tambor de Honor para, a las doce de la noche, pasar juntos del silencio al estruendo en el Romper la Hora.











