Las calles de Alloza han vuelto a llenarse de vecinos y visitantes este fin de semana con motivo de la XII Feria de Artesanía y Alimentación, una cita que, además de impulsar la venta de productos locales, s ha convertido en una puerta de entrada para conocer los recursos turísticos del municipio. Este año la afluencia comenzó incluso antes del horario previsto, con compradores recorriendo los puestos desde primera hora de la mañana.
La feria nació como una iniciativa de pequeñas dimensiones en la que participaban los bares, la comisión de fiestas y algunos comercios. Su objetivo era animar el consumo durante los primeros días de agosto, coincidiendo con la llegada de numerosos veraneantes. Con el paso de los años, la propuesta ha ido incorporando comerciantes procedentes de otras localidades y ampliando tanto su oferta como el número de visitantes.
En esta edición se han instalado 27 puestos con productos de alimentación, artesanía y complementos. Entre la oferta destacan el aceite de oliva elaborado en la localidad, la miel, las tapas de los establecimientos hosteleros y productos tradicionales como la morcilla de Alloza.
La alcaldesa, Marta Sancho, destaca la capacidad de la feria para atraer público y promocionar el municipio. «Estamos encantados de que venga la gente, de que se acerquen a nuestro municipio, que vengan por la feria y que prueben el producto local», señala.
La cita coincide con uno de los momentos de mayor presencia de población durante el verano, especialmente en la primera quincena de agosto. Por ello, el Ayuntamiento busca que las personas que llegan atraídas por los puestos aprovechen también la jornada para recorrer la localidad.
Potenciar el turismo
En ese sentido, uno de los espacios con mayor potencial turístico es el Calvario de Alloza. La Asociación de Amigos del Calvario cuenta en esta edición con un puesto en la feria desde el que da a conocer este enclave, vende recuerdos y recauda fondos destinados a su conservación y mantenimiento.
Fermín Felez, representante de la asociación, considera que el conjunto todavía necesita una mayor difusión fuera del entorno más próximo. «Para lo que es Teruel y Aragón en general, es un gran desconocido», afirmó. A su juicio, se trata de «posiblemente el mejor Calvario, el Calvario más bonito que hay en Aragón, sin lugar a dudas».
El enclave cuenta con un paseo rodeado de arbolado, quince ermitas y una ermita mayor. Cada una de las pequeñas construcciones está vinculada al cuidado de una familia de la localidad, que se ocupa de mantenerla y prepararla para su apertura durante la Semana Santa.
La alcaldesa defiende que la promoción de este tipo de recursos puede contribuir a diversificar la economía local. Además de generar actividad comercial, la feria se ha convertido como una jornada de convivencia en la que participan vecinos, veraneantes y personas llegadas desde otros municipios. Muchos visitantes acuden expresamente para adquirir determinados productos, disfrutar de la hostelería y pasar el día en Alloza.










