Hace cuatro años que Hipòlit Solé Llop y Santiago Gimeno paseaban por el entorno de la ermita de Nonaspe. Le explicaba la ilusión que tenía de que en ese lugar tan suyo y de todos se pudiera colocar una escultura. Le enseñó cada uno de los rincones y el escultor nonaspino no dudó en ponerse manos a la obra porque, además, aquel espacio también era especial para él. "Representa un lugar emblemático. A los siete años hacía de monaguillo en esta iglesia y con mi padre pescaba en el río Matarraña. También venía a la comida del primer domingo de septiembre", recuerda.
El encargo siguió su curso, pero las circunstancias de la vida no permitieron que Hipòlit pudiera verlo nunca. Se abrió como una especie de círculo porque ese sueño que tantas veces había tenido Hipólit había que cumplirlo y como no podía ser de otra forma aparecieron los Amics de Nonasp, asociación que fundó el nonaspino y a la que nada se les resiste.
Justo un año después del fallecimiento de Solé, la Mare de Deu de les Dos Aigües, ya luce una escultura en honor a uno de los hijos predilectos de Nonaspe. "Todos somos únicos, pero él lo era todavía más. Es todo un orgullo que este sábado todo el pueblo haya podido cumplir con aquello que nuestro amigo había soñado", decía emocionado José María Ràfales, presidente de la asociación Amics de Nonasp e intimo amigo de Hipólit.
El día ha llegado este sábado festivo, que ha reunido en la ermita a centeneras de personas. No han querido perderse el acto la hija de Hipólit, Laia Solé, y su mujer, Mariloli Navarro. "Durante más de 20 años abrió la ermita antes de ir a trabajar y las últimas semanas veníamos aquí en el coche y dábamos vueltas alrededor. Al final, solo veníamos a abrirla y nos sentábamos un rato", explica. Hipólit tenía muchas aficiones y una de ellas era la astronomía. "Tenía el móvil en un localizador de la Estación Espacial Internacional y cuando era visible en el pueblo, lo avisaba. Salíamos a la calle y lo veíamos pasar. Se ha perdido el eclipse del día 12, pero como me dijo su hermana Pilar, igual lo ha visto con una perspectiva mejor que nosotros", ha añadido.
También ha querido dedicar unas palabras el alcalde de Nonaspe, Fernando Taberner, que ha defendido que "mientras las puertas del Museo Etnológico estén abiertas, Hipólit siempre estará en nuestras memoria". Se ha sumado Miguel Caballú, quien ha remarcado que el hecho de que un pueblo de 1.000 habitantes tenga un museo de estas características. "Este reconocimiento no ha sido por casualidad. Es un homenaje a Hipólit, mi amigo, que ha sido para mí un faro de modernidad. Cada día le recordamos con cariño y como una parte inspiradora de nuestras vidas", ha concluido.
La jornada se ha cerrado de la mano de Pere Ros y una actuación musical de viola de gamba que ha dejado sin palabras a todos.
Inauguración de la escultura en honor a Hipòlit Solé Llop, este sábado en la ermita de Nonaspe. / A.Z

















