Tenía en su cabeza desde pequeño ser piloto de avión y todavía más claro que uno de sus primeros vuelos serviría para ver su pueblo de la infancia, Nonaspe, desde lo alto. Jordi Morillas Rams cumplió y con creces esa idea hace unas semanas y lo quiso compartir en redes sociales y con todos sus allegados. "Es el pueblo donde siempre he veranado, donde tengo mis raíces por parte de mi madre. He compartido fiestas, tardes de piscina y rio", dice emocionado.
La aventura empezó en diciembre cuando inició sus estudios en el aeroclub de Reus, ciudad a la que su familia por parte de madre emigró. En la escuela le propusieron que planteara un vuelo de una hora y media y enseguida pensó en Nonaspe, su pueblo. "Pensé: salgo desde Reus, llego a Tortosa, Gandesa, Maella y después hasta Nonaspe", recuerda todavía.
Se preparó y al fin llegó el día. Salió desde Reus rumbo al que fue el pueblo de su infancia. A partir de ahí, el vuelo partió desde Reus y continuó hacia el sur, pasando por la zona de Vandellòs, L’Ampolla y Tortosa antes de dirigirse hacia Gandesa y Maella. Desde Maella, utilizó las referencias de navegación para localizar Nonaspe. Al llegar a la localidad, sobrevoló el núcleo urbano y realizó una vuelta sobre el municipio antes de continuar el recorrido hacia la provincia de Lleida y regresar finalmente a Reus. «Me hacía mucha ilusión planificarlo, pasar por encima y dar una vuelta. Es una visión que poca gente ha podido tener», relata.
El vuelo también supuso un nuevo paso en su objetivo personal que Jordi Morillas persigue desde la infancia. «No me lo creía. Estaba allí, dentro de esa máquina con la que siempre había soñado, volando y viendo todo desde el aire», recuerda.







