La ultrafondista vasca Oihana Kortazar es campeona del mundo de kilómetro vertical y de la Copa del Mundo de skyrunning. También tiene en su palmarés dos victorias en la prestigiosa Zegama-Azpeitia. A sus 39 años continúa en la élite, entrenando más de 30 horas semanales, con dos hijos y siendo empresaria. Fue el nombre propio de la XI Trail Zoquetes, imponiéndose en la prueba femenina.
Tienes 39 años y en el último año has corrido más de 30 carreras. La Zoquetes ha sido la primera de 2024. ¿Cómo te encuentras?
Sigo con muchas ganas. Las primeras carreras del año se sufren y luego hay agujetas pero es un proceso que tenemos que pasar. Estamos empezando pero toca ya.
¿Qué te trae a Alcorisa?
A lo largo de la temporada me suele gustar meter carreras en lugares donde no he estado. Sabía que este sería un lugar bonito donde correr. Hay pruebas que al ponerse en contacto te transmiten un carisma especial y esto me ocurrió con Zoquetes. Intercambiamos mensajes por Instagram, pero no fue una invitación al uso sino que entablamos una amistad. Luego llegó la invitación y además me mandaron a casa un jamón y otros productos ibéricos. El inicio de año está muy bien para participar en estas carreras fuera del circuito internacional.
La prueba crece. Son 11 ediciones y 800 participantes. También se pueden hacer grandes carreras desde lugares menos conocidos…
Da igual que sea una localización desconocida o un pueblo pequeño. Lo importante es el carisma. Yo vengo desde el País Vasco por ejemplo y hay muchos compañeros de fuera que además repiten. Pongamos el ejemplo de la Zegama. La localidad tiene unos 1.000 habitantes y mira hasta donde ha llegado. Es lo que transmitas y lo que los participantes vean. No hace falta más.
Mencionas la Zegama-Azpeitia. Una prueba super prestigiosa en la que has ganado dos veces.
Sí, en 2011 y 2012. La primera vez fue una gran sorpresa y por aquel entonces estaba en la Copa del Mundo. Lo veía complicado, pero lo conseguí y el año siguiente ya se esperaba todo de mí. Ganar es muy difícil y la presión fue doble. De ello también se aprende.
Más allá de tu palmarés también subiste y bajaste al Teide corriendo en tiempo récord. Es espectacular y hay un documental sobre ello.
Sí, mi equipo, Salomon, me conoce muy bien. Buscamos plantear retos que me gusten a través de la aventura en la montaña. Son ideas que surgen naturalmente. El correr en lugares como en el Teide o el Aneto, algo que también he hecho, ha estado siempre en mi cabeza. Es una suerte que se me presenten las oportunidades.
¿Qué es lo más inusual que has hecho?
He corrido dos veces el cruce de los Andes entre Argentina y Chile. Es una carrera diferente. Son 110 kilómetros en tres etapas. Duermes en tiendas de campaña y no bajas al pueblo ni a ducharte ni nada. Esa es una de las cosas más raras que he hecho, pero también es una aventura y me gusta.
No tienes entrenador y entrenas compitiendo. También es curioso y distintivo.
Sí, durante unos tres años a mis inicios tuve un entrenador, pero a partir de entonces no he tenido más. Nació mi primer hijo, Aratz, y me di cuenta que lo que se me planteaba sobre el papel no era compatible con mi vida laboral y personal. Me frustraba el no poder cumplirlo y preferí no tener entrenador. Eso no quiere decir que no tenga disciplina.
Atleta de alto rendimiento, madre y también empresaria. A tiempo completo.
Parece que haces de todo y no llegas a nada (ríe). Muchas veces las cosas no salen como tenías pensado, pero terminan saliendo. Lo mismo con los entrenamientos, a veces organizarse es diferente. A veces llegas con incertidumbre a competir pero vas haciendo.
Tampoco tienes psicólogo deportivo. El monte es tu terapia.
Sí, pero en este caso sí que creo que depende de la personalidad el no necesitarlo. Sino es difícil de gestionar en algunos momentos. Hay bajones, falta de confianza… Una ayuda externa siempre es importante. Yo siempre me he callado mis problemas, algo que no está bien. No me gusta preocupar a los demás. Si en algo me considero fuerte es mentalmente. Lo que te hace llegar a la línea de meta es siempre la cabeza y estoy orgulloso de mi fortaleza. Eso sí, también tengo momentos y días malos, pero son necesarios para luego valorar lo que consigues.
¿Sientes una responsabilidad social? Eres una gran referente.
Sí, pero también es un gran orgullo. Me encanta tratar con los niños y decirles lo que necesitan escuchar. Es una responsabilidad ser un ejemplo, pero sobre todo siento alegría y felicidad. Cuando yo empecé no había referentes en este deporte. Es importante creer afición entre los niños también para que les guste hacer deporte y les ayude a tener una vida mejor.








Qué lujazo en Alcorisa! La verdad que ha sido un placer participar de nuevo en el Trail Los Zoquetes. Menudo nivel está cogiendo esta prueba que la tenemos aquí, al lado de casa, y con un trato de 10 a los participantes… el ambiente a lo largo del recorrido, en el parque y los huevos fritos al cruzar meta no tienen precio.
Ya el tema de subir al cajón se está complicando mucho, menudo nivel cartel de corredores. Esta mujer nos maravilló a todos los que tuvimos la ocasión de escucharla.