Nadie podría discutir que los olivos forman parte del patrimonio, del paisaje y de la gastronomía del Bajo Aragón Histórico. De hecho, en el año 2000 el aceite de esta zona fue reconocido como Denominación de Origen (DO) de Aragón en la categoría Virgen Extra con las variedades Empeltre, Arbequina y Royal. Este reconocimiento avala un legado centenario, e incluso milenario, que define la identidad de la comarca y que se debe proteger.Por ello, cuando se desata un incendio en un campo de olivos, se percibe como una gran tragedia. Hace unas semanas hubo un suceso así en La Portellada que se llevó por delante la historia de una familia que, generación tras generación, cuidó con cariño y esmero de sus olivos para conservarlos.
El componente sentimental late muy fuerte, ya que la pérdida se siente como la de un miembro más de la familia. Y no es para menos porque un olivo tarda casi una década desde que se planta hasta que empieza a ofrecer una producción verdaderamente rentable.
Aunque esta situación es algo que últimamente se ve con más frecuencia. Según señalan expertos agrícolas, hace unos años, cuando había un incendio en un olivo, el fuego se quedaba ahí y no pasaba al que había al lado. Sin embargo, hoy los agricultores ponen nombre a esta problemática: cubierta vegetal o no laboreo.
Esto significa que en un campo de olivos no se realizan labores de limpieza de hierba y de movimiento de tierra. Esto no quiere decir que un campo en el que no se realiza laboreo sea el detonante directo de un incendio, sino que en él las llamas se propagan con mayor facilidad y rapidez.

Un campo de olivos en Valdeltormo con la cubierta vegetal./ D.F.
Laboreo o no laboreo
David Filloy, agricultor en Valdeltormo, ha comprobado de primera mano las diferencias entre cultivar los olivos de una manera u otra y su conclusión es clara: "Considero que el trabajo con la cubierta tiene varios puntos en contra, entre ellos que el árbol no tiene tanta fuerza y no genera tanta producción". En el otro extremo está el agricultor ecológico Víctor Vidal, quien considera que el no laboreo es beneficioso porque "alimenta la tierra y le aporta nutrientes para su crecimiento".
Pero sí que hay algo en lo que ambos agricultores están de acuerdo: "El laboreo es un freno de cara a un incendio, ya que evita que el fuego pase de un olivo a otro, mientras que, si no se retiran las hierbas ni se remueve la tierra, esta actúa como material combustible".

Un campo de olivos en Valdeltormo en el que se ha trabajado la tierra y se han eliminado las hiervas./ D.F.
Incendio de un olivo
Que un olivo se incendie no es algo habitual ni fácil, debido a que son árboles que tienen un crecimiento lento. Además, sus capas internas se van comprimiendo y carecen de oxígeno. Filloy explica que los que realmente se prenden y actúan como carbón son los olivos centenarios. "Los más jóvenes no suelen arder porque tienen todavía mucha savia en el interior y no tienen suficiente corteza para poderse prender tan rápidamente".
Pérdida de patrimonio y biodiversidad
Cuando un ejemplar de este tipo se quema en un incendio, en la mayoría de las ocasiones los bomberos forestales deben talarlo para evitar su propagación y que no se convierta en un "fuego de copas". Esto ocurre cuando las llamas pasan de ser un fuego a ras de suelo y, poco a poco, suben hasta la copa creando un efecto de antorcha.
Según explica el Agente de Protección de la Naturaleza, José Manuel Matute, el árbol puede estar ardiendo por dentro durante varios días sin que se aprecie en el exterior, "lo que eleva el nivel de riesgo del incendio". Aquí también es importante acabar con el fuego subterráneo debido a que «el fuego entra por las raíces, lo que genera un mayor problema para nosotros a la hora de extinguirlo».
Cuando el fuego ya se ha apagado, los olivos centenarios se pierden por completo, mientras que los más jóvenes tan solo pierden un par de cosechas. Sin embargo, lo que realmente se destruye es un ecosistema en sí, ya que estos árboles nutren y protegen a cientos de aves, insectos y reptiles, tal y como explica Víctor Vidal.








Con el no laboreo olvidaros de tener cosecha….. como dicen los de Jaén, `la hierba se come las aceitunas’. (por cierto, hierba se escribe con «b».
si con la pac compensas la reduccion de cosecha, pues adelante. A la larga, los olivos se quedan tocados, muy tocados.
ojo con Jaén no les ideas que mira la subida del precio del aceite
En zonas de mucho riesgo de incendio,es poner leña al fuego.
Si este fuera un pais de muchas lluvias igual se podria tener en cuenta la cubierta vegetal.
En estos tiempos de largas seguías inviable y aumentas el peligro de los incendios.
Soy un firme defensor del no laboreo y la cubierta vegetal, pero el verdadero problema es la mala gestión de la cubierta. No se debe dejar crecer a lo salvaje, se tiene que eliminar a mitad de primavera sea con animales, picándola o segándola. De esa manera ni hay fuego ni afecta a la producción.