No sé si 9 meses son demasiados, lo que está claro que algun@s niñ@s nacemos antes de cumplir ese período de gestación, aventurándonos en una frenética montaña rusa sin saber muy bien que nos deparará. Afortunadamente, disponemos de un sistema sanitario formidable y que gracias a él, nuestra llegada al mundo resulta más llevadera a pesar de los múltiples contratiempos que pueden surgir. Nuestra temprana inquietud genera en nuestras mamás y papás una etapa antinatural ya que tras el parto debemos separarnos temporalmente de ellos pero gracias a esos vientres artificiales llamados incubadoras, al cabo de unas horas o incluso días, ell@s pueden contemplarnos con mucho cariño e ilusión.

Sentimientos contrapuestos, grandes emociones y nervios en abundancia envuelven las vidas de nuestros padres durante nuestra etapa hospitalaria, sin duda una experiencia inolvidable que forjará un vínculo especial y que probablemente jamás olvidarán. Compartir la experiencia con otros padres en similar situación proporciona un gran apoyo aunque en algunos momentos la tranquilidad y el silencio también sean necesarios.

Tras algunas semanas o quizás varios meses, por fín llega el día del alta hospitalaria. La satisfacción es máxima y las ganas de regresar a casa son infinitas. Jamás podremos olvidarnos de l@s formidables profesionales que sin ell@s el camino no hubiera resultado tan ameno. Sus nombres, sus rostros con mascarilla y sus gestos de aprecio hacia nosotros quedarán forjados en nuestras mentes para siempre.
Gracias por tanto, gracias por todo

Andrés Sostres Barceló. Mazaleón