El economista John Maynard Keynes acuño una gran frase que, en mi opinión, puede definir los principios y valores presentes de la Unión Europea pasados y actuales. Dice así:

«Lo importante no es que el gobierno haga cosas que los individuos ya están haciendo y que las haga un poco mejor o un poco peor, sino que haga las cosas que ahora no está haciendo nadie»

Otro economista, Jean Monnet, una de las personas clave en la fundación de la Unión Europea, ya expuso en 1943 el seno del comité nacional francés de Londres la afirmación «Los países de Europa son demasiado pequeños para asegurar a sus pueblos la prosperidad y el desarrollo social necesarios. Los estados europeos deben de constituirse en una federación». Por esas fechas, la segunda guerra mundial estaba asolando Europa y en muy pocos años, la política de bloques entre las dos grandes superpotencias- Estados Unidos y la Unión Soviética – marcaría la agenda geopolítica internacional durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX. En este contexto, nació el proyecto de la Unión Europea e independientemente de los problemas sociales y económicos surgidos durante estas décadas en el seno de la Unión ,si hacemos un ejercicio de lectura histórica, el proyecto europeo ha permitido alejar las históricas confrontaciones bélicas entre naciones del continente cuyo exponente máximo más próximo fue la segunda guerra mundial.

Desde la perspectiva geopolítica, la creación del llamado «método comunitario» permitió por primera vez, ceder por parte de los Estados competencias a otras entidades supranacionales para que puedan legislar bajo el paraguas común de los estados miembros, siempre velando por el interés general y no particular. Esta «cesión «de derechos ha permitido avanzar a los estados en progreso, cohesión social y seguridad, a lo largo de estos años, apostando por soluciones coordinadas para hacer frente a problemas locales y nacionales.

Desde el punto de vista interno, el proyecto de la Unión ha intentando combinar de manera armónica los poderes legislativos y ejecutivos supranacionales. Bajo este sistema, la ciudadanía está representada por el Parlamento Europeo , la Comisión Europea ha permitido crear una estructura burocrática que gestiona resuelve problemas estructurales y el consejo europeo representa a las naciones integrantes en el proyecto europeo, compartiendo tarea ejecutiva con la propia comisión . Estoy seguro que este sistema no está exento de errores, críticas y fallos, pero, bajo este prisma mixto se ha podido consolidar un sistema de derechos y libertades comunes, una estructura económica y social única que permite hacer frente a los grandes retos socioeconómicos del siglo XXI y del mismo modo, respeta los espacios de las naciones integradas en el proyecto europeo.

A pesar de los aciertos y los logros conseguidos, el proyecto de la Unión no puede caer en la condescendencia y en el balance simple de su proyecto, ya que aún tiene por delante grandes retos y dificultades por delante. El aumento del sentimiento nacional frente al europeo, en el seno de determinadas naciones fundadoras, la crisis económica y social, el nuevo contexto de crisis energética, el cambio climático las relaciones internacionales con las nuevas superpotencias (China, India, Oriente Medio) y la crisis de Ucrania son muchos de los temas que están de manera urgente en la agenda europea.

Aunque creamos que son debates lejanos que se producen en los despachos de Bruselas, son temas que nos van a afectar de primera mano a nuestra vida cotidiana en los próximos años, y para ello tenemos dos opciones: O buscamos soluciones a estos problemas encerrándonos en las fronteras de nuestra Provincia, región o nación o, por el contrario, apostamos por solucionar juntos y de manera coordinada los grandes retos globales que nos afectan a nuestro ecosistema local.

Juntos somos más fuertes. Feliz día de la Unión Europea.

Jorge Abril Aznar. Coordinador de la Asociación para el Desarrollo del Maestrazgo