Las vuelta al curso requiere un diálogo individualizado urgente con las directivas y las asociaciones de padres de los centros escolares, así como con los ayuntamientos que todavía no se ha producido. Resulta verdaderamente inexplicable la relajación con la que se ha abordado el inicio del curso escolar. Pese a que cada centro ha elaborado un plan de contingencia, las necesidades específicas de cada uno de ellos en función de su tamaño, su tipo de alumnado, su ubicación geográfica, o la antigüedad de sus instalaciones son tan variadas como preocupantes. También habría que haber valorado la accesibilidad de cada centro a pediatras y médicos, especialmente teniendo en cuenta la carencia de estos especialistas en nuestro medio rural. Algunos municipios están avanzando como consideran oportuno estas medidas, pero recomendaciones mucho más amplias deberían haberse planteado ya hace meses. Es el caso de establecer graderíos en los patios de recreo para poder impartir clases y recomendar en la medida de lo posible horas lectivas en el exterior; también el uso de parques municipales para realizar los recreos o educación física; establecer, por ejemplo, redes de voluntarios que permitan trasladar a los niños de forma segura o apoyar en las medidas que sean necesarias. Es nuestra administración regional, competente en materia educativa, la que debe promover este tipo de coordinación estrecha de la mano de otras instituciones que, aunque no sean competentes en educación, sí pueden aportar mucho en una situación de excepcionalidad como esta. También las propias directivas escolares y ampas, porque esperar a que desde DGA o el Gobierno central se especifiquen las medidas a seguir es muy insuficiente dada la generalidad de los protocolos exigidos, tal y como se vio ayer mismo. Si la vuelta al curso no se realiza de forma segura aportando lo que cada uno puede dar dentro de sus capacidades será un fracaso colectivo, de la política, de la administración pública y de la sociedad civil. Hay que pasar a la acción entendiendo que lo que está en juego es la salud y el modo de vida de todos nosotros.

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